Escape de París

Era domingo a la mañana, yo todavía dormido, tenía pensado pasar la tarde en Madrid; estaba en París en la habitación del hotel. De repente sonó mi despertador de emergencia, no sé si era la primera, segunda o tercer vez que tocaba. Le había pedido al tipo que atendía en el mostrador que -por favor- me levantara a toda costa, porque claro, hacía un día que no dormía y no creía despertarme por mí mismo. No lo hizo.

La receta de como perder un vuelo: no ser despertado a la hora correspondiente (las 8hs); despertarse tarde y querer darse los 20 minutos de gracia sobre la almohada; levantarse y desde la cama mirar un poco de tele para ver como son los canales en otro país; engancharse 20 minutos con algún programa; ducharse rápido para estar fresquito -estaba más lindo el día-; preparar las cosas y no saber a donde ir; encontrar de pedo (de pura suerte) la estación de tren y tener más suerte de que esté cerquísima; caminar unas cuadras mirando alrededor; tomar el tren, bajarse a la mitad por haberse equivocado, volver atrás con otro tren y retomar el correcto; llegar a la terminal de trenes del aeropuerto, tomar un bus de unos 30 minutos hasta el mostrador de información de la terminal y escuchar del empleado 'Usted ya perdió su vuelo hace 45 minutos'. Gracias... Sí, seguí esta lista al pie de la letra y obtuve el tremendo resultado.

Pero si el avión estaba ahí, por qué no lo puedo tomar? porque ya paso el tiempo de embarque. En la cola de información conocí a una pareja de Madrileños cuyo paradero era el mío. Habían llegado un poco más temprano pero preembarque ya estaba cerrado (claro, porque estaban en embarque, no se desperdicia personal y mas cuando es alquilado). No manejaban bien el inglés y nada de francés -me pregunté como sobrevivieron en París, luego les pregunté- fuimos a lo que sería la atención para pasajeros y nos dijeron -en castellano- que no habría vuelo de la empresa hasta mañana y que de todos modos, estaba completo.

Pensé en el árbol de soluciones, había varias opciones: esperar varios días al próximo vuelo; comprar otro pasaje de avión que esté próximo a salir; volver en algún otro medio de transporte -auto alquilado y manejado alguno de los Madrileños que seguro tendrían licencia habilitada (yo no)-; o volver en el tren que justo ví cuando andaba por la estacion de trenes del aeropuerto. Les dije a ellos que tenía un plan y me siguieron.

Fuimos al mostrador de Air France y le pedí a la mina que me diera el vuelo más cercano a París. Yo quería el precio, como en la verdulería, quiero saber el precio y después veo que hago. Me daba vueltas, me preguntaba cosas, me preguntó si era menor de 25 años -no analizaría esta pregunta hasta dentro de un rato, quiza crucial fueron esas palabras- y luego me diría el costo. Superior a 600 euros. Bueno no era una opción, ni para mí, ni para los Madrileños (una rama menos del árbol). Como dato curioso agregó que el vuelo ida y vuelta salía 500 euros (estamos todos locos?).

Los Madrileños parecían perdidos y les ofrecí una de mis soluciones. Me acompañaron a las oficinas de TGV, a un colectivo de distancia de donde nos encontrábamos. La que atendía era una francesita meticulosa que hablaba un inglés con acento raro (francés :). Apurándola, le pregunté qué tenía disponible para Madrid. Tenía un tren para dormir en el viaje a 122 euros, salía casi a las 20hs y llegaba a las 9hs y pico del otro día, no me convencía. Volví a consultarle por la disponibilidad de otro medio de transporte y me respondió: 'Leélo de mis labios: no hay otra manera de ir', macanuda. Los Madrileños tomaron esta opción inmediatamente y recibieron las instrucciones, porque era otra estación de la cual saldría el tren para Madrid, Austerlitz. Les dije 'chau, buena suerte' y volví en círculos mientras pensaba. Volví al mostrador y le pregunté si se podía comprar un pasaje y devolverlo (para cubrirme). Se podía pero retendrían un 20% sobre precio del ticket.

Volví para el aeropuerto, vería la posibilidad de cambiar el pasaje para luego devolverlo y de paso, ver si había alguna otra manera de ir en avión. Porque si llegaba al otro día, perdía el bus a Granada; quizá podría cambiarlo -pero no quería ponerle más dificultad a la cosa-. La que atendía fué muy amable, me dío mucha información, por lo visto Iberia también tenía vuelos, me dió los teléfonos. Volví al mostrador de Air France para preguntar, a la que me había atendido, por qué lo de los 25 años? si hubiese sido menor, el precio del vuelo era 125 euros, la diferencia abismal.

Traté de llamar a los números de Iberia que me habían dado, tenía mi celular pero estaba en modo roaming -sería caro- así que busqué un teléfono público, tampoco sabía si los números serían gratuitos en Francia, probé llamar de una. No pasaba nada. De vuelta en el mostrador, preguntando donde podía conseguir las tarjetas para llamar. Fuí al kiosko, 7 euros y tenía mi tarjeta. De vuelta en el teléfono, consulté por los vuelos salía uno en unas horas, pero desde otro aeropuerto del otro lado de París, Orly. El pasaje costaba también 600 euros... pensé en lo de los 25 años y le pregunté si había algo como aquello, había un precio para estudiantes, 124 euros. Pero tendría que certificar tal calidad, no tenía nada y había fallado en esto al intentar entrar al Louvre. Qué difícil!, de todos modos, le pedí el localizador de reserva.

El plan era ir hasta Orly y ver si conseguía el pasaje en avión. Tendría también el ticket de TGV como as bajo la manga, un as bastante caro, pero si me sobraba tiempo podría pasar por Austerlitz y devolverlo -el tipo (yo) realmente no tenía noción alguna de las distancias involucradas-.

Fui para otra terminal del aeropuerto (de nuevo en colectivo), para el mostrador de Iberia, estaba completamente vacío. Según alguien no habría actividad hasta las 17hs. De vuelta al teléfono público, le dije a la que atendió que en el aeropuerto no había nadie -yo quería saber si podia tomar el pasaje en categoría estudiante- me dijo que tenía idea; me arriesgué y compré el pasaje usando el código de reserva que obtuve en la llamada anterior. Tuve que usar la tarjeta. Para el momento tenía dos pasajes para Madrid. Había gastado 7+122+124 euros extra... Antes de irme hice una cola que duró algunas horas para ver si podía cambiar el vuelo que perdí. Fué en vano, era un vuelo perdido sin recambio. Plata y tiempo quemados. A la estación de trenes.

Compré un pasaje abierto para todo el día, para poder cambiar el pasaje de TGV, el ticket París Visite, 17 euros más. Ahora estaba con el tiempo justo, tenía que atravesar todo París para llegar a Orly, y tomar el vuelo que salía a las 17hs. Orly era lejos. Me terminé recorriendo todo París en tren. Estaba mucho más alerta en la combinaciones, tenía el tiempo justo. Un francés me explicó lo de los trenes, hay varios trenes que pasan por el mismo lugar y van a distintos lados, uno tiene que fijarse cual viene en los paneles que andan por el andén.

El tiempo no estaba de mi lado y me pareció perder uno de los trenes. Todavía faltaría un colectivo más de la terminal de trenes de Orly al aeropuerto.

Corrí el último tramo, llegué al mostrador de Iberia y directamente dije: 'perdí el vuelo de las 17hs', porque cuando uno afirma ellos tratan de negar, trató pero no pudo.

Había perdido mi vuelo de emergencia! no era mi día: me desperté tarde, me confundí de tren, perdí el vuelo, perdí un tren, perdí plata, perdí otro vuelo, perdí el día en Madrid... pero tenía mi TGV bajo la manga y las esperanzas de otro vuelo.

Esta vez la fortuna me sonrío y conseguí cambiar el vuelo a las 19hs para Madrid (a las 23hs salía el bus a Granada) me dejaba tiempo para cenar. Todavía no estaba seguro de ser admitido como estudiante, no estaría seguro hasta haber pasado el preembarque al menos. Dí unas vueltas, aproveché la tarjeta de 7 euros para llamar a casa, los créditos se evaporaron a los 50 segundos.

Consulté, por si acaso, había un mostrador o local de TGV en el aeropuerto en el que estaba. Otra vez, con suerte y contradiciendo las palabras de aquella empleada 'macanuda', había una y pude devolver mi boleto; recuperé lo de la devolución, cargado a la tarjeta.

Sólo me quedaba esperar 45 minutos e hice eso. Pasé el preembarque y ya estaba en carrera. Al fin, por una grieta, pude escaparme de París.

Au Revoir París!

(Domingo 10 octubre)