Barcelona Tour I

El viernes a la tarde saqué boletos ida y vuelta clase Eurobus para Barcelona, salida 23:15hs, llegada 07:15hs. El bus es el mejor que se puede conseguir. El viaje fue muy cómodo y hubo una parada en la cual podías pedir algo para comer y beber. Fué mas confortable que en un avión. La luna me seguía desde la derecha.

Llegué a la estación Nord en la mañana fría con un mapa simple y la dirección de mi amigo. La típica mañana vacía. Dí varias vueltas hasta que encontré el lugar donde vive. Toqué el timbre desesperadamente -quizá siete veces-, tenía frío. Solo respondió el sonido que abría la puerta del edificio, tomé un ascensor de madera hasta el cuarto piso.

Atendió mi amigo con rostro extraño, mientras yo lo saludaba en voz alta comprendí que debía silenciarme. Claro, el vive con otras tres personas, habían de haberse acostado hace un par de horas. Haciendo muy poco ruido entré en la sala de estar, la aquitectura del piso es muy interesante y antigua, con arcos y varias habitaciones.

Desayuné y armé -junto con sugerencias de él- el itinerario del día. Me contó sobre los catalanes y su campaña para con su cultura. Luego habló más sobre él y su vida en los últimos dos años. Decidí partir para recorrer la ciudad, volvería más tarde para conseguir el lugar donde pasar la noche.

Comparándola, la ciudad es muy diferente a Madrid, los edificios parecen más nuevos aunque no han sido tan restaurados. Art nouveau por donde mires. Las calles son más anchas y tienen un aspecto más citadino. Hay muchas puertas enormes y de madera en las entradas. Se presta mucha atención a casi todos los detalles, hasta los bebederos tienen decoración. Esto pensaba cuando empecé el recorrido.

Tomé por una peatonal, la Rambla, que desemboca en el puerto. Los negocios empezaban a abrir y se veían los vestigios de la fiesta del día anterior -papel picado, botellitas, gente tirada, silencio-, esta semana era una víspera especial, se festejaba La Mercè '04 (la patrona del pueblo?) y el cierre de Forum Barcelona 2004. Esta noche y la siguiente la fiesta alcanzaría su tope. La actividad nocturna es mayor que en Madrid.

La decoración de la peatonal crea un ambiente fresco rodeado por árboles y una calle plaza. A la vuelta estaría lleno de restaurants, bares y puestos ambulantes de arte de todo tipo. Al final de la rambla hay un monumento a Colón, a la derecha el edificio de aduana del puerto y a la izquierda la entrada para un espigón. El mar, las montañas de fondo y el puerto al viento daban la imagen mediterránea europea.

Seguí recorriendo el puerto y no pude dejar de asombrarme por la cantidad de barcos y yates que había. En frente al puerto estaba un Museo. Una estatua de Gaudí declaraba el final del puerto y el comienzo de la playa. En la playa el sol estaba perfecto, la arena es más gruesa a la que estoy acostumbrado, la brisa del mar traía olas que rompían muy cerca. A medida que el sol subía la playa se hacía más concurrida. Extrañaba la playa así que me sentí muy bien y quizá estuve demasiado tiempo para no haber llevado protector solar. Retomé la ciudad al final de la playa.

Esta zona de la ciudad es totalmente nueva, con obras en progreso y algunos edificios muy altos. Los platos típicos que aparecían en el menú eran Fideuà, Gambas, Bacalao. Muy lejos, al fondo de la calle (Marina) se podían ver los picos de La Sagrada Familia y las grúas inmóviles alrededor. Detrás aparecía una capa de montañas. Se había hecho la hora del almuerzo, en la zona donde me encontraba no pude encontrar un restaurant apropiado. Me dirigí más hacia el centro, atravesé el Zoo, y luego un paredón gigante con graffitis.

Más en el centro la arquitectura cambiaba, eran estructuras más antiguas -algunas con fechas del siglo XIX-. Todo está escrito en catalán así que los palacios serían Palau. Al igual que Madrid, tiene su edificio de Correos, de Terminal de bus y trenes, plazas en todo lugar donde se pueda. Llegué a una calle con restaurants vista a la playa, comer afuera -o en la terraza- lleva un recargo sobre el precio. En el restaurant pedí un plato de fideuá, no resultó ser un buen lugar para comer fideuá. (tipo paella pero con fideos)

En el centro de Barcelona, un equipo de varias personas, la cruz roja y varios más, estaban preparando los detalles para la fiesta de esta noche y de la de mañana.

Después del almuerzo decidí ir a buscar las obras de Gaudí, armé un recorrido con dos edificios, el Parc Güell y La Sagrada Familia. Fuí por una calle paseo que atravesaba el centro de la ciudad, donde hay una iglesia antigua con entrada o donación obligatoria, no entré. Sobre la calle se puede ver el mismo diseño de baldosas que está vigente en toda Barcelona, postes de luz cuya base es un asiento redondeado típicos del estilo de arte.

La primera de las obras de Gaudí que ví es la Casa Batlló, rodeada de una horde de turistas. El próximo destino sería la Casa Milá, de las mismas características. Es increíble como resaltan estos edificios en comparación con el resto, hay algunos otros con curvas pero no son tan llamativos como estos. El Parc Güell fué el anteúltimo destino del recorrido Gaudí y para cerrar, La Sagrada Familia, quizá la obra cumbre pero incompleta. Gaudí murió en un hospital luego de ser atropellado por un tranvía...

La iglesia esta vacía por dentro, por fuera se puede llegar a ver la originalidad de su diseño. Está infestada de turistas por todos lados. Ocupa una manzana de superficie, le falta terminar la cúpula principal y quizá algún detalle más. La parte que da al lago creo que es la más interesante y antigua.

Cuando caía la noche, empezaron los festejos en el centro, con fuegos artificiales, estruendos y música, (murgas?) gente disfrazada. Para esta hora los bares mas chicos estaban abriendo y los restaurants cerrando. Aproveche y cené algo simple después de haber tomado un baño. La piel me ardía del día de sol en la playa.

Se decía que en el día de mañana los fuegos artificiales saldrían desde el mar...

No me acuerdo a que hora me acosté, pero si que me levanté tarde casi al mediodía del día siguiente.