Dormí demasiado para alguien que estaba en Barcelona de visita por dos días y quería aprovechar esos días al máximo. Esto me sucede siempre -inevitablemente- pero nunca acarrea consecuencias indeseables, no fué la excepción tampoco. Me levanté y en la habitación en que estaba -era en un departamento muy antiguo- la ventana tenía pequeñas aberturas que dejaban pasar la luz, hice algo de ruido sobre el piso de madera. Dejé una nota de agradecimiento y me largué a la calle.
¿Y dónde estaba? ayer había llegado en auto y no ocurrió que averiguara la dirección. Caminé hasta encontrar alguna calle con nombre para ubicar fácil en el mapa, no hubo complicación como yo esperaba. Prácticamente todas la calles tienen nombre. Lo mismo pasa en Madrid y en Toledo, nunca podrías perderte.
El primer objetivo fué buscar un lugar para comer. Creo que cuando hay que comer, lo mejor es tomar el primer lugar que tenga comida y que sea posible pagarla. El almuerzo del segundo día -solo por suerte- fué mucho mejor, aunque más caro que en el primero.
Tenía ganas de volver a la playa una vez más...
Quería ver el Arco del Triunfo, la Plaza de Toros, y una iglesia construída por un maestro (el maestro?) de Gaudí. Fuí para el primero. Un monumento grande, hecho de ladrillo con decoraciones. A diferencia de las Puertas que están en Madrid, se podía pasar -más bien, era normal- atravesar el arco. Caminando por la plaza llegué hasta un parque, ayer había pasado pero no sabía que habría dentro, así que seguí con los otros destinos, este día decidí visitarlo.
El Parque de la Ciutadella es un lugar imperdible, tiene un Museo de Zoología, un Parque Zoológico, un Museo de Geología, un Museo Nacional de Arte, el Parlamento y varios monumentos también. Según la historia, la superfiecie había sido antes un barrio (el barrio de la Ribera), luego por orden real (y como castigo?) se había construído una fortaleza con forma de estrella (ciudadela militar), para derribarla y finalmente construir el parque.
Una de las cosas más impactantes fue la Cascada en el Parque, es un antiguo acuario (clausurado?), tiene una fuente enorme y adornada por serpientes de mar que la custodian, las serpientes de mar son cinco, cada una con un estilo diferente de alas y cuerpo, algunas tenían alas de membrana, otras de plumas y otras eran mecánicas. La decoración es típica del siglo XIX, se ven los musgos formados en el cauce de la cascada, el verde de plantas mezclado con el gris del material y mármol, las escaleras y la terraza, dando esa sensación de clasicismo de la época. Hacia arriba se ven estatuas muy interesantes y la cima esta coronada por un carro (Carro de la Aurora), que es similar a otros que he visto en Madrid. Me atrajo mucho este lugar por los detalles misteriosos, hay varias purtas -como la del acuario- que estan selladas, y otros sectores cerrados con reja ¿quedará algo ahí dentro?.
También hay un lago -que me pareció demasiado pequeño para el parque- en el cual se pueden alquilar botes, cercá de ahí está el Mamut, una estatua de no más de cuatro metros de alto de un mamut, tranquilo -por su mirada- en medio de los árboles. Como éste, hay un muchos otros pequeños monumentos ocultos entre la vegetación del parque.
Paseando por los jardines vería una pareja de recién casados sacándose fotos. Eran los segundos que habría de ver en el viaje. La fuente cercana era una mujer recostada dejando caer su cabello sobre el agua, me gustó. La batería de la cámara se quejaba.
Saliendo del parque pasé otra vez por el local donde alquilaban bicicletas y patines, según me habían contado era un negocio de un argentino. Para llegar a la Plaza de Toros o a la iglesia tenía que atravesar una de las partes más intrincadas de la ciudad.
El Palau de la Música Catalana estaba escondido en medio del laberinto, contrastaba de manera notable con la zona de comercios y viviendas bajas, con pasajes y callejones estrechos. Existen en la ciudad dos sectores en donde la ciudad deja de ser de urbanización moderna con manzanas cuadradas (aunque son casi hexagonales) y se transforma en un escenario medieval de película, la calle y las paredes se hacen de piedra, desaparecen las veredas y se pierden las líneas rectas. Los portones se conservan en su forma y tamaño, enormes, quizá para que entre gente montando sus corceles. Sólo faltaría ponerse una capa, las botas de cuero e ir caminando con una lámpara de aceite (estoque -rapier- y espada corta).
La Plaza de Toros de Barcelona tiene paredes de ladrillo y está adornada con huevos de gallina gigantescos -sólo llegué a ver tres- sobre los pilares que forman el estadio, cubiertos con un mosaico de azulejos blancos y azules. En el fondo, se ve un edificio con forma redondeada de metal, no avergüé nada sobre aquel.
Volví a la estación para ver si había un viaje a Madrid más temprano, no había. Descansé un rato en un parque viendo a la gente sacar a sus perros o a sus hijos.
Otra vez, en el centro de la ciudad veía los preparativos para del último día de la fiesta de La Mercè '04 (la patrona de Barcelona) y de Forum 2004, se comentaba que habría fuegos artificiales lanzados desde el mar y cosas así. Salvo por eso la plaza estaba más tranquila que ayer. Pasé por una iglesia gótica en el centro, de vitrales enormes, la luz del sol atravesándolos dejaba columnas de polvo brillante en los techos arqueados.
Llegué hasta la iglesia que quería ver. Resultó ser interesante y nada más. Saqué unas fotos, me compré helados de limón al agua. Más tarde en ese día vovería a comprar helado, pero de crema. El lugar al que fuí para la cena no me convenció para nada, en la mesa de al lado había una pareja de viejos -probablemente ricos- que pedían de todo y reclamaban atención especializada, yo tenía mi límite para gastar, por lo que no podía imitarlos.
Foto que quise sacar y ya no tenía batería: la luna llena con una cruz de iglesia gótica en medio.
Salí el domingo a las 23:30hs, para Madrid, esta vez con casi todas las plazas llenas en el Eurobus.
Vestigios de la ciudad olímpica.
En el viaje de vuelta, pasé por un campo de generadores de energía eólica, era de madrugada y sólo podía contar los del fondo por las balizas parpadeantes, eran muchísimos. Dormí menos que a la ida.
(26 de septiembre)
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Barcelona Tour I
El viernes a la tarde saqué boletos ida y vuelta clase Eurobus para Barcelona, salida 23:15hs, llegada 07:15hs. El bus es el mejor que se puede conseguir. El viaje fue muy cómodo y hubo una parada en la cual podías pedir algo para comer y beber. Fué mas confortable que en un avión. La luna me seguía desde la derecha.
Llegué a la estación Nord en la mañana fría con un mapa simple y la dirección de mi amigo. La típica mañana vacía. Dí varias vueltas hasta que encontré el lugar donde vive. Toqué el timbre desesperadamente -quizá siete veces-, tenía frío. Solo respondió el sonido que abría la puerta del edificio, tomé un ascensor de madera hasta el cuarto piso.
Atendió mi amigo con rostro extraño, mientras yo lo saludaba en voz alta comprendí que debía silenciarme. Claro, el vive con otras tres personas, habían de haberse acostado hace un par de horas. Haciendo muy poco ruido entré en la sala de estar, la aquitectura del piso es muy interesante y antigua, con arcos y varias habitaciones.
Desayuné y armé -junto con sugerencias de él- el itinerario del día. Me contó sobre los catalanes y su campaña para con su cultura. Luego habló más sobre él y su vida en los últimos dos años. Decidí partir para recorrer la ciudad, volvería más tarde para conseguir el lugar donde pasar la noche.
Comparándola, la ciudad es muy diferente a Madrid, los edificios parecen más nuevos aunque no han sido tan restaurados. Art nouveau por donde mires. Las calles son más anchas y tienen un aspecto más citadino. Hay muchas puertas enormes y de madera en las entradas. Se presta mucha atención a casi todos los detalles, hasta los bebederos tienen decoración. Esto pensaba cuando empecé el recorrido.
Tomé por una peatonal, la Rambla, que desemboca en el puerto. Los negocios empezaban a abrir y se veían los vestigios de la fiesta del día anterior -papel picado, botellitas, gente tirada, silencio-, esta semana era una víspera especial, se festejaba La Mercè '04 (la patrona del pueblo?) y el cierre de Forum Barcelona 2004. Esta noche y la siguiente la fiesta alcanzaría su tope. La actividad nocturna es mayor que en Madrid.
La decoración de la peatonal crea un ambiente fresco rodeado por árboles y una calle plaza. A la vuelta estaría lleno de restaurants, bares y puestos ambulantes de arte de todo tipo. Al final de la rambla hay un monumento a Colón, a la derecha el edificio de aduana del puerto y a la izquierda la entrada para un espigón. El mar, las montañas de fondo y el puerto al viento daban la imagen mediterránea europea.
Seguí recorriendo el puerto y no pude dejar de asombrarme por la cantidad de barcos y yates que había. En frente al puerto estaba un Museo. Una estatua de Gaudí declaraba el final del puerto y el comienzo de la playa. En la playa el sol estaba perfecto, la arena es más gruesa a la que estoy acostumbrado, la brisa del mar traía olas que rompían muy cerca. A medida que el sol subía la playa se hacía más concurrida. Extrañaba la playa así que me sentí muy bien y quizá estuve demasiado tiempo para no haber llevado protector solar. Retomé la ciudad al final de la playa.
Esta zona de la ciudad es totalmente nueva, con obras en progreso y algunos edificios muy altos. Los platos típicos que aparecían en el menú eran Fideuà, Gambas, Bacalao. Muy lejos, al fondo de la calle (Marina) se podían ver los picos de La Sagrada Familia y las grúas inmóviles alrededor. Detrás aparecía una capa de montañas. Se había hecho la hora del almuerzo, en la zona donde me encontraba no pude encontrar un restaurant apropiado. Me dirigí más hacia el centro, atravesé el Zoo, y luego un paredón gigante con graffitis.
Más en el centro la arquitectura cambiaba, eran estructuras más antiguas -algunas con fechas del siglo XIX-. Todo está escrito en catalán así que los palacios serían Palau. Al igual que Madrid, tiene su edificio de Correos, de Terminal de bus y trenes, plazas en todo lugar donde se pueda. Llegué a una calle con restaurants vista a la playa, comer afuera -o en la terraza- lleva un recargo sobre el precio. En el restaurant pedí un plato de fideuá, no resultó ser un buen lugar para comer fideuá. (tipo paella pero con fideos)
En el centro de Barcelona, un equipo de varias personas, la cruz roja y varios más, estaban preparando los detalles para la fiesta de esta noche y de la de mañana.
Después del almuerzo decidí ir a buscar las obras de Gaudí, armé un recorrido con dos edificios, el Parc Güell y La Sagrada Familia. Fuí por una calle paseo que atravesaba el centro de la ciudad, donde hay una iglesia antigua con entrada o donación obligatoria, no entré. Sobre la calle se puede ver el mismo diseño de baldosas que está vigente en toda Barcelona, postes de luz cuya base es un asiento redondeado típicos del estilo de arte.
La primera de las obras de Gaudí que ví es la Casa Batlló, rodeada de una horde de turistas. El próximo destino sería la Casa Milá, de las mismas características. Es increíble como resaltan estos edificios en comparación con el resto, hay algunos otros con curvas pero no son tan llamativos como estos. El Parc Güell fué el anteúltimo destino del recorrido Gaudí y para cerrar, La Sagrada Familia, quizá la obra cumbre pero incompleta. Gaudí murió en un hospital luego de ser atropellado por un tranvía...
La iglesia esta vacía por dentro, por fuera se puede llegar a ver la originalidad de su diseño. Está infestada de turistas por todos lados. Ocupa una manzana de superficie, le falta terminar la cúpula principal y quizá algún detalle más. La parte que da al lago creo que es la más interesante y antigua.
Cuando caía la noche, empezaron los festejos en el centro, con fuegos artificiales, estruendos y música, (murgas?) gente disfrazada. Para esta hora los bares mas chicos estaban abriendo y los restaurants cerrando. Aproveche y cené algo simple después de haber tomado un baño. La piel me ardía del día de sol en la playa.
Se decía que en el día de mañana los fuegos artificiales saldrían desde el mar...
No me acuerdo a que hora me acosté, pero si que me levanté tarde casi al mediodía del día siguiente.
Llegué a la estación Nord en la mañana fría con un mapa simple y la dirección de mi amigo. La típica mañana vacía. Dí varias vueltas hasta que encontré el lugar donde vive. Toqué el timbre desesperadamente -quizá siete veces-, tenía frío. Solo respondió el sonido que abría la puerta del edificio, tomé un ascensor de madera hasta el cuarto piso.
Atendió mi amigo con rostro extraño, mientras yo lo saludaba en voz alta comprendí que debía silenciarme. Claro, el vive con otras tres personas, habían de haberse acostado hace un par de horas. Haciendo muy poco ruido entré en la sala de estar, la aquitectura del piso es muy interesante y antigua, con arcos y varias habitaciones.
Desayuné y armé -junto con sugerencias de él- el itinerario del día. Me contó sobre los catalanes y su campaña para con su cultura. Luego habló más sobre él y su vida en los últimos dos años. Decidí partir para recorrer la ciudad, volvería más tarde para conseguir el lugar donde pasar la noche.
Comparándola, la ciudad es muy diferente a Madrid, los edificios parecen más nuevos aunque no han sido tan restaurados. Art nouveau por donde mires. Las calles son más anchas y tienen un aspecto más citadino. Hay muchas puertas enormes y de madera en las entradas. Se presta mucha atención a casi todos los detalles, hasta los bebederos tienen decoración. Esto pensaba cuando empecé el recorrido.
Tomé por una peatonal, la Rambla, que desemboca en el puerto. Los negocios empezaban a abrir y se veían los vestigios de la fiesta del día anterior -papel picado, botellitas, gente tirada, silencio-, esta semana era una víspera especial, se festejaba La Mercè '04 (la patrona del pueblo?) y el cierre de Forum Barcelona 2004. Esta noche y la siguiente la fiesta alcanzaría su tope. La actividad nocturna es mayor que en Madrid.
Esta zona de la ciudad es totalmente nueva, con obras en progreso y algunos edificios muy altos. Los platos típicos que aparecían en el menú eran Fideuà, Gambas, Bacalao. Muy lejos, al fondo de la calle (Marina) se podían ver los picos de La Sagrada Familia y las grúas inmóviles alrededor. Detrás aparecía una capa de montañas. Se había hecho la hora del almuerzo, en la zona donde me encontraba no pude encontrar un restaurant apropiado. Me dirigí más hacia el centro, atravesé el Zoo, y luego un paredón gigante con graffitis.
En el centro de Barcelona, un equipo de varias personas, la cruz roja y varios más, estaban preparando los detalles para la fiesta de esta noche y de la de mañana.
Después del almuerzo decidí ir a buscar las obras de Gaudí, armé un recorrido con dos edificios, el Parc Güell y La Sagrada Familia. Fuí por una calle paseo que atravesaba el centro de la ciudad, donde hay una iglesia antigua con entrada o donación obligatoria, no entré. Sobre la calle se puede ver el mismo diseño de baldosas que está vigente en toda Barcelona, postes de luz cuya base es un asiento redondeado típicos del estilo de arte.
Cuando caía la noche, empezaron los festejos en el centro, con fuegos artificiales, estruendos y música, (murgas?) gente disfrazada. Para esta hora los bares mas chicos estaban abriendo y los restaurants cerrando. Aproveche y cené algo simple después de haber tomado un baño. La piel me ardía del día de sol en la playa.
Se decía que en el día de mañana los fuegos artificiales saldrían desde el mar...
No me acuerdo a que hora me acosté, pero si que me levanté tarde casi al mediodía del día siguiente.
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