También soñé que tenía una habitación en el lavadero de mi apartamento anterior (Sierra Vista), que estaba cerrado y tenía mis cosas.
Soñé que encontraba
Soñé que encontraba un montón de basura electrónica y entre eso había family games / NES, megadrive de SEGA, juegos de Gundam.
Pastelitos Salvadoreños
Hoy descubrí que otro de los platos más cercanos a las Empanadas Argentinas son los Pastelitos Salvadoreños. Un detalle interesante es que se acompañaban con arroz con porotos, lo cual presentaban como "Casamiento".
Estos "pastelitos" eran de carne y la verdad que estaban buenísimos, terminé comiendo cuatro. Visualmente parecen empanadas (media luna, masa y relleno), pero el gusto en cambio lo encontré más tirando a tamales, las "tapas" son de maíz, quizá sea por eso.
Como muchas veces por estos pagos, había también salsa fresca de tomate, que usualmente se ve también como aderezo para la pizza.
Estos "pastelitos" eran de carne y la verdad que estaban buenísimos, terminé comiendo cuatro. Visualmente parecen empanadas (media luna, masa y relleno), pero el gusto en cambio lo encontré más tirando a tamales, las "tapas" son de maíz, quizá sea por eso.
Como muchas veces por estos pagos, había también salsa fresca de tomate, que usualmente se ve también como aderezo para la pizza.
He vuelto, Londres
En verano Londres parece un lugar de Centro América, con clima húmedo de llovizna breve esporádica y parches de nubes y sol. Se ve que el primero que llego acá vino en verano y pensó que era así siempre. Y no quiso aceptar lo complicado que se pone en invierno.
Desde el punto de vista de un turista que viene de Buenos Aires, está buenísimo.
Desde el punto de vista del turista de la Costa Oeste de Estados Unidos, esto es como San Francisco pero sin límites, se puede tomar en la calle, de más joven y parece que la gente pedalea más rápido (se conoce como "take the lane"). Y además de vender café, todo tiene un bar.
El Brexit hace que esta ciudad sea para los Franceses como Florianópolis era para los Argentinos en los noventa. Comparando aquel viaje con este, parecería que la vez pasada vine a una ciudad desierta. Esto está lleno de gente.
Hay una década de edificios nuevos y algunas partes me parece que no están más.
Once años después vuelvo. Quisiera escribir que como el ave fénix he renacido gloriosamente sobre mis cenizas de amarretismo, desgano y prejuicios viciosos y he resurgido como el viajero oportunista que podría haber sido. Pero no es tan así, aunque de hecho lo haya escrito igualmente. En cualquier caso espero no decepcionar tanto a mi audiencia inexistente.
Como con todas las cosas que hago en la vida, tengo que tener una vil excusa para hacerlo. En este caso es esta carrera de bicicletas. El circuito tiene su brillo pero no debe ser mucho mejor que salir a andar por el paraíso ciclista del cual vivo a unas millas nomás.
Después de estar un par de días decidí leer lo que había escrito hace once anos. Realmente daba buenos consejos, aunque los haya leído tarde y aunque las consecuencias de no saberlo no tengan un impacto económico de menos de 10 libras. Lo que escribí hace eco en mis recuerdos y no puedo evitar asentirle a ese otro que escribe algo tan familiar. Me impresiona lo conciso que era, quizá es por esta fascinación por lo breve que reconozco tener hace un tiempo.
Es como conversar con uno mismo, porque hoy somos dos personas distintas, él no sabe en absoluto lo que sé yo y yo en la superficie no se lo que sabe el, porque me lo olvide casi por completo. Solo recuerdo la sensación y no tanto los hechos.
Otro de los cambios es como escribo, esporádicamente me es más natural usar conceptos en Inglés y traducirlos al Español. Usar el teclado en Inglés y copiar los acentos de las otras palabras auto corregidas. Llegando hasta escribir palabras que obligan a desambiguar al corrector a darme los acentos que quiero. Uso áspero para la ‘a', hermético para ‘e’, híbrido para la ‘i’ y las otras se las puede imaginar. O a veces me acuerdo de dejar presionada la letra para elegir la versión acentuada.
Es increíble como los once años cambiaron la manera en que miro las cosas, aquí le detallo al lector mi idea:
Cuando era más joven solo miraba y reaccionaba inmediatamente a eso que veía. Ahora reacciono a lo que siento después de haberlo visto. Es sutil pero es clave. Eso podría explicar porque ya no tengo el interés explosivo que tenia antes en viajar. El viaje pasa más por lo que pienso sobre lo que veo en lugar de lo que veo. Llegando al extremo entristecedor de experimentar lo mismo sin viajar en absoluto. Sacar fotos ahora parece hasta casi un compromiso comparado con la desesperación que sentía antes.
Aquello podrá llegar a sonar horrible pero no es tan grave. A veces lo horrible tiene su atractivo también.
El Oso y el Madroño
Recién estábamos charlando sobre Madrid y lo lindo que es para vivir. De los barrios, y de lo que cada uno se acordaba.
Viendo las fotos de las calles, alguien preguntaba sobre los lugares más caros, así que lo llevamos a las calles Serrano y Goya; comentó sobre la poca gente que se veía caminando y fuimos para Sol.
En Sol enfoqué Preciados, y nombraron la estatua del Oso y el Madroño, pero no la podía ubicar, la estatua no estaba. Alguien recordó donde estaba la última vez y me enteré entonces que la mudaron en 2009.
Viendo las fotos de las calles, alguien preguntaba sobre los lugares más caros, así que lo llevamos a las calles Serrano y Goya; comentó sobre la poca gente que se veía caminando y fuimos para Sol.
En Sol enfoqué Preciados, y nombraron la estatua del Oso y el Madroño, pero no la podía ubicar, la estatua no estaba. Alguien recordó donde estaba la última vez y me enteré entonces que la mudaron en 2009.
Melee island en Cabo San Lucas
En el último viaje a México me encontré con el mismo "background" que recuerdo del principio del juego Monkey Island (el primero).
Todavía no revisé, pero creo que saqué algunas fotos para tratar de comparar más tarde.
Tratando de describirlo diría: las luces de la cuidad (casas, negocios, edificios) sobre la ladera de un cerro que termina en la playa, agrupadas de manera que el contorno de la montaña se define sobre el fondo azul del cielo. La luna hace evidencia de las olas iluminando suavemente las crestas; el brillo de las estrellas y demás es simplemente el apropiado.
Supongo que en algún momento hablaré del lugar.
Todavía no revisé, pero creo que saqué algunas fotos para tratar de comparar más tarde.
Tratando de describirlo diría: las luces de la cuidad (casas, negocios, edificios) sobre la ladera de un cerro que termina en la playa, agrupadas de manera que el contorno de la montaña se define sobre el fondo azul del cielo. La luna hace evidencia de las olas iluminando suavemente las crestas; el brillo de las estrellas y demás es simplemente el apropiado.
Supongo que en algún momento hablaré del lugar.
Vayamos a ... Suprimir Nombre Lugar!
El Canal de Panamá
Lo más cerca que había estado de Panamá fue en un viaje a Puerto Viejo (Costa Rica), en aquella estadía y por alguna razón decidimos ir a conocer las playas al sur; cada vez se veían mejores costas. El último lugar al que llegamos fue Manzanillo, casi en la frontera.
Uno de mis viajes nunca realizados es a Bocas del Toro en Panamá y dado que terminé yendo a la ciudad Panamá seguirá en dicha lista.
Al salir del aeropuerto, quedé sorprendido por el clima, es muy diferente a lo que esperaba, una calurosa y húmeda bienvenida.
Otra cosa inesperada fue la concentración de edificios altos yendo al centro, obviamente la actividad sísmica es muchísimo menos activa (que en Costa Rica).
Estos edificios en medio de bosques tropicales me parecieron impresionantes. Sumando la iluminación dramática filtrándose entre las nubes de lluvia resultaba una escena perfecta para una película futurista.
En alguna descripción que hice de Panamá, mencioné la isla de Lost con sus bases secretas y una explosión de cemento como la de Las Vegas combinados.
Aunque la estadía sea cortísima, es muy fácil visitar el famoso Canal; las Exclusas de Miraflores (una sección cerca del Pacífico) estará a media hora del centro y basado en lo que presencié, están activas permanentemente. Un crucero atravesó lleno de ovaciones, saludos y aplausos.
Uno de mis viajes nunca realizados es a Bocas del Toro en Panamá y dado que terminé yendo a la ciudad Panamá seguirá en dicha lista.
Al salir del aeropuerto, quedé sorprendido por el clima, es muy diferente a lo que esperaba, una calurosa y húmeda bienvenida.
Otra cosa inesperada fue la concentración de edificios altos yendo al centro, obviamente la actividad sísmica es muchísimo menos activa (que en Costa Rica).
Estos edificios en medio de bosques tropicales me parecieron impresionantes. Sumando la iluminación dramática filtrándose entre las nubes de lluvia resultaba una escena perfecta para una película futurista.
En alguna descripción que hice de Panamá, mencioné la isla de Lost con sus bases secretas y una explosión de cemento como la de Las Vegas combinados.
Aunque la estadía sea cortísima, es muy fácil visitar el famoso Canal; las Exclusas de Miraflores (una sección cerca del Pacífico) estará a media hora del centro y basado en lo que presencié, están activas permanentemente. Un crucero atravesó lleno de ovaciones, saludos y aplausos.
Indian Summer
Hace unos días iba por la calle para una reunión en otro edificio. Eramos varios caminando como Los Beatles.
El sol estaba terrible -más fuerte que en verano capaz- y le pregunto a un compañero de laburo: "esto es siempre así?", me dijo que era el "Indian Summer".
Desesperado por descubrir el misticismo alrededor de este concepto me puse a buscar y resulta que no es nada más que el "famoso" Veranillo del membrillo que he vivido en Madrid en aquellas épocas. Muy loco como me vuelvo a reencontrar con aquello.
El nuevo análisis me llevo al artículo con todos los nombres que le dan alrededor del hemisferio norte. Generalmente este tipo de temas quedan sepultados en la sobredosis detallista de Wikipedia.
No más sorpresas cuando esté en en Bulgaria y digan que es la "Navidad Gitana", o en China y mencionen el "El tigre en otoño", o en Bélgica para el "Verano de las Viejas". Caso cerrado.
El sol estaba terrible -más fuerte que en verano capaz- y le pregunto a un compañero de laburo: "esto es siempre así?", me dijo que era el "Indian Summer".
Desesperado por descubrir el misticismo alrededor de este concepto me puse a buscar y resulta que no es nada más que el "famoso" Veranillo del membrillo que he vivido en Madrid en aquellas épocas. Muy loco como me vuelvo a reencontrar con aquello.
El nuevo análisis me llevo al artículo con todos los nombres que le dan alrededor del hemisferio norte. Generalmente este tipo de temas quedan sepultados en la sobredosis detallista de Wikipedia.
No más sorpresas cuando esté en en Bulgaria y digan que es la "Navidad Gitana", o en China y mencionen el "El tigre en otoño", o en Bélgica para el "Verano de las Viejas". Caso cerrado.
El fax
Hubiera pensado que no quedaba gente mandando faxes... Pero resulta que en algunos lugares "por ley" el fax es el método más seguro. ¿Increíble, no?
Hace cinco años -mientras viajaba por California- se me antojó comprar acciones de Apple, después de buscar un rato encontré que para hacerlo necesitaba una cuenta de inversor y para ello enviar un fax con documentación; era tan engorroso para mí que termine desistiendo (no sería millonario igualmente). Hoy, esos mismos tipos, siguen pidiendo faxes.
Inclusive en EEUU todavía se requiere el uso de fax para enviar documentos firmados, tarjetas de identidad, etc. Supuestamente la información sensitiva viaja confiablemente por fax para estas personas, quizá tengan razón, no estoy de acuerdo.
Todo esto viene a que hace poco me pidieron enviar un fax con el pasaporte visado y termine enviándolo por PamFax, parece muy bien armado y las primeras tres hojas de prueba están bonificadas. Pero, me perdí de la "seguridad" de enviarlo directamente.
Debe ser la razón por la cual una máquina de fax hoy en día sigue saliendo cien dólares.
¡Qué buenas épocas cuando en "La vida secreta de las máquinas" mostraban como funcionaba el fax!
Hace cinco años -mientras viajaba por California- se me antojó comprar acciones de Apple, después de buscar un rato encontré que para hacerlo necesitaba una cuenta de inversor y para ello enviar un fax con documentación; era tan engorroso para mí que termine desistiendo (no sería millonario igualmente). Hoy, esos mismos tipos, siguen pidiendo faxes.
Inclusive en EEUU todavía se requiere el uso de fax para enviar documentos firmados, tarjetas de identidad, etc. Supuestamente la información sensitiva viaja confiablemente por fax para estas personas, quizá tengan razón, no estoy de acuerdo.
Todo esto viene a que hace poco me pidieron enviar un fax con el pasaporte visado y termine enviándolo por PamFax, parece muy bien armado y las primeras tres hojas de prueba están bonificadas. Pero, me perdí de la "seguridad" de enviarlo directamente.
Debe ser la razón por la cual una máquina de fax hoy en día sigue saliendo cien dólares.
¡Qué buenas épocas cuando en "La vida secreta de las máquinas" mostraban como funcionaba el fax!
Rafting en la fiebre del oro
El mito de El Dorado sigue vivo, no se porque el concepto me inspira tanto misticismo. A pesar de haber dado tantas vueltas por California sigo encontrando cosas sorprendentes. Y esta vez, yendo a hacer rafting al American River, pude ver como la gente todavía sigue haciendo el bateo de oro.
Así como en una historia de película, sumergían las bateas, separaban, miraban y seguían. ¡Qué gran coincidencia!, el lugar del cual salíamos (y luego volvíamos) estaba prácticamente en Coloma, donde comenzó la fiebre del oro en California, en 1848.
Y volviendo al rafting, el día y el agua estaban espectaculares, el tramo que hicimos no es un super desafío pero tiene algunos rápidos divertidos (Troublemaker y Meat Grinder). Por alguna razón siempre termino siendo el primero a la izquierda en la balsa, esta no fue la excepción.
Por si fuera poco, en la mitad del recorrido en bote pasamos por el El Dorado County. Todo esto está en el llamado Mother Lode Country (o País Veta Madre), el País del Oro.
Así como en una historia de película, sumergían las bateas, separaban, miraban y seguían. ¡Qué gran coincidencia!, el lugar del cual salíamos (y luego volvíamos) estaba prácticamente en Coloma, donde comenzó la fiebre del oro en California, en 1848.
Y volviendo al rafting, el día y el agua estaban espectaculares, el tramo que hicimos no es un super desafío pero tiene algunos rápidos divertidos (Troublemaker y Meat Grinder). Por alguna razón siempre termino siendo el primero a la izquierda en la balsa, esta no fue la excepción.
Por si fuera poco, en la mitad del recorrido en bote pasamos por el El Dorado County. Todo esto está en el llamado Mother Lode Country (o País Veta Madre), el País del Oro.
El vórtice
Recién me mostraron la foto de una cascada impresionante, por lo visto es de las "siete cascadas" -no las conozco ni de nombre- de Cafayate en Salta. Tengo que ir.
El gourmet paulista
Al viajar más de una vez a una ciudad parece que se hacen más evidentes las comidas particulares del lugar. No sé si decir típicas; no lo digo.
Esta vez escribo sobre São Paulo, Brasil. Podría decir directamente que la comida es parecida a la de Buenos Aires, por ejemplo una combinación de platos internacionales y algunas costumbres locales, pero hubo algunos casos notables.
El galeto: se genera todo un ecosistema gastronómico alrededor de este plato, los restaurantes especializados o Galeterías; las variedades en la preparación (deshuesado, light), los estilos diferentes (estilo clásico/tradicional versus actual) y también como se presenta, si lo comés con cubiertos o con las manos. El galeto tradicional es pollo trozado, asado y se sirve en plato, junto con un bol con agua (y un toque de lima) para limpiarse las manos convenientemente. Seguro tiene más cosas pero dejamos esos párrafos para las recetas. Yo lo probé en el restaurant Galeto's, muy bueno, recomendable.
La uva: en años de viajes a Brasil no he podido explicarme el porque de la posibilidad del sabor uva. Por qué hay sabor uva allá y -osadamente- en el resto del mundo no? Fanta uva, jugo de uva (posta, no vino), helado de uva, yogur de uva... en fin. En todos lados una opción violeta.
Salgaderia: una familia de comidas hasta hace poco desconocido para mí; lo expresaría como "bocaditos salados". Bolinha/o, Kibe, Pastel, Empada, Esfiha, Pão, Pãozinho, Assado, Risoles, Enroladinho y Coxinha. Son una variedad de empanadas pequeñas, croquetas y panes/panecillos, que pueden venir horneadas/os o fritas/os y/o cubiertas con pan rallado. Fuertemente influenciadas por la comida árabe -me animo a decir- algunas directamente con el nombre de sfija en portugués "esfiha" (es empanada árabe) o el kibe (libanés por ejemplo); vienen rellenas con muchísimas variantes y combinaciones: de papa, de queso, de maíz, de carne, pescado, calabresa, etc.
Pão de queijo: incluído en en género anterior. San Pablo es la Disneylandia del chipá. La primera vez que fui terminé en un hotel demasiado caro, cuyo desayuno por suerte incluía pão de queijo entre los panes normales para servirse; prácticamente desayunaba eso. Y lo mismo en cualquier restaurant, la bandejita de pan viene con unos chipá intercalados. En sí no es una rareza, pero si es novedad la popularidad que tiene. En consecuencia el nivel de calidad del chipá es bastante alto. Siempre se sirve recién sacado del horno.
Y si; la feijoada infaltable, los porotos oscuros, tirando a negro que nunca pueden faltar apenas ingresemos en territorio brasileño. Bien preparada, buenísima.
Esta vez escribo sobre São Paulo, Brasil. Podría decir directamente que la comida es parecida a la de Buenos Aires, por ejemplo una combinación de platos internacionales y algunas costumbres locales, pero hubo algunos casos notables.
El galeto: se genera todo un ecosistema gastronómico alrededor de este plato, los restaurantes especializados o Galeterías; las variedades en la preparación (deshuesado, light), los estilos diferentes (estilo clásico/tradicional versus actual) y también como se presenta, si lo comés con cubiertos o con las manos. El galeto tradicional es pollo trozado, asado y se sirve en plato, junto con un bol con agua (y un toque de lima) para limpiarse las manos convenientemente. Seguro tiene más cosas pero dejamos esos párrafos para las recetas. Yo lo probé en el restaurant Galeto's, muy bueno, recomendable.
La uva: en años de viajes a Brasil no he podido explicarme el porque de la posibilidad del sabor uva. Por qué hay sabor uva allá y -osadamente- en el resto del mundo no? Fanta uva, jugo de uva (posta, no vino), helado de uva, yogur de uva... en fin. En todos lados una opción violeta.
Salgaderia: una familia de comidas hasta hace poco desconocido para mí; lo expresaría como "bocaditos salados". Bolinha/o, Kibe, Pastel, Empada, Esfiha, Pão, Pãozinho, Assado, Risoles, Enroladinho y Coxinha. Son una variedad de empanadas pequeñas, croquetas y panes/panecillos, que pueden venir horneadas/os o fritas/os y/o cubiertas con pan rallado. Fuertemente influenciadas por la comida árabe -me animo a decir- algunas directamente con el nombre de sfija en portugués "esfiha" (es empanada árabe) o el kibe (libanés por ejemplo); vienen rellenas con muchísimas variantes y combinaciones: de papa, de queso, de maíz, de carne, pescado, calabresa, etc.
Pão de queijo: incluído en en género anterior. San Pablo es la Disneylandia del chipá. La primera vez que fui terminé en un hotel demasiado caro, cuyo desayuno por suerte incluía pão de queijo entre los panes normales para servirse; prácticamente desayunaba eso. Y lo mismo en cualquier restaurant, la bandejita de pan viene con unos chipá intercalados. En sí no es una rareza, pero si es novedad la popularidad que tiene. En consecuencia el nivel de calidad del chipá es bastante alto. Siempre se sirve recién sacado del horno.
Y si; la feijoada infaltable, los porotos oscuros, tirando a negro que nunca pueden faltar apenas ingresemos en territorio brasileño. Bien preparada, buenísima.
324.482 km para llegar a la Luna
Egocéntricamente hablando, me resulta super interesante el Google Latitude. En base al análisis de los datos de posición (en los cuales accedí vía internet) realiza un informe completo de viajes, lugares más visitados y distancias que recorridas en general.
Hubiese sido increíblemente útil para responder las preguntas que a veces se necesitan para sacar visas o llenar formularios que piden listar los lugares a los cuales se viajó en los últimos años.
Entre las funciones que inducen mayor paranoia, está la que permite reproducir la historia, cada punto visitado, si está instalado en un teléfono con gps y acceso a internet.
Manejar al trabajo
Totalmente demencial, ineficiente, no económico y complicado. Cómo puede ser que este medio de transporte se transforme en el mejor? No puedo explicarlo.
Recién esta semana empecé a usar el auto todos los días y no sé como es que siento comfort parando en todos los semáforos verdes (generalmente se para en los rojos), dudando si lo dejo justo en "el borde del cordón pintado de amarillo", esperando que no caiga granizo o alguna otra desgracia. Puede ser paranoia también, no lo descarto.
Pero aunque tarde más, prefiero ir en auto.
Quizá el problema es que las alternativas son terribles: probablemente tarde menos caminando que en colectivo, en subte sólo se puede viajar muy por fuera de las horas pico (y justamente es cuando yo quiero viajar), en bicicleta lo veo peligroso y demasiado incómodo en el invierno; no sé andar en moto y no me da el perfil para andar en helicóptero.
En este caso, subirme al auto y manejar me resulta más cómodo que ir en taxi inclusive.
Me subo, me concentro en el volante y soy parte del montón que va y viene; pertenezco. Hay una parte cultural que pareciera hacerme sentir bien (hay que ver cuanto dura).
Las otras veces en las que se daba algo similar, el auto era alquilado, nunca había tránsito y en todos lados tenía estacionamiento dedicado, no era lo mismo. Ahí si prefería la bicicleta.
En fin, veremos que pasa. Y ya que estamos: qué haría usted si al llegar a casa descubre in fraganti que su cochera lo traiciona con otro auto, o mejor dicho, que alguien le ocupó su lugar en ese estacionamiento subterráneo abarrotado?
Recién esta semana empecé a usar el auto todos los días y no sé como es que siento comfort parando en todos los semáforos verdes (generalmente se para en los rojos), dudando si lo dejo justo en "el borde del cordón pintado de amarillo", esperando que no caiga granizo o alguna otra desgracia. Puede ser paranoia también, no lo descarto.
Pero aunque tarde más, prefiero ir en auto.
Quizá el problema es que las alternativas son terribles: probablemente tarde menos caminando que en colectivo, en subte sólo se puede viajar muy por fuera de las horas pico (y justamente es cuando yo quiero viajar), en bicicleta lo veo peligroso y demasiado incómodo en el invierno; no sé andar en moto y no me da el perfil para andar en helicóptero.
En este caso, subirme al auto y manejar me resulta más cómodo que ir en taxi inclusive.
Me subo, me concentro en el volante y soy parte del montón que va y viene; pertenezco. Hay una parte cultural que pareciera hacerme sentir bien (hay que ver cuanto dura).
Las otras veces en las que se daba algo similar, el auto era alquilado, nunca había tránsito y en todos lados tenía estacionamiento dedicado, no era lo mismo. Ahí si prefería la bicicleta.
En fin, veremos que pasa. Y ya que estamos: qué haría usted si al llegar a casa descubre in fraganti que su cochera lo traiciona con otro auto, o mejor dicho, que alguien le ocupó su lugar en ese estacionamiento subterráneo abarrotado?
La Capital versus La Capital
Supongamos que uno está (o estuvo) en Argentina, particularmente en algún lugar la llamada Ciudad de Buenos Aires y se le dá por (o quiso) llenar un formulario con la dirección, por algún capricho no específico.
Bienvenido.
En en ese momento clave, se le plantea la cuestión de "Ciudad" y "Provincia". En algunos casos, sería tan simple como poner "La Plata" en "Ciudad", y "Buenos Aires" en "Provincia". Clarísimo. Para un lugar en la Ciudad de Buenos Aires no es tan alegre.
Hasta 1853, dicen que tampoco había drama, porque no estaba separada de la provincia (de Buenos Aires). Felizmente pondríamos "Ciudad de Buenos Aires", "Buenos Aires".
Después de 1853, la Ciudad quedó bajo administración federal. Por suerte en 1888 recién se hizo efectiva, 30 años de changüí para llenar formularios perfectamente. "Federalizar el entorno donde se asentaba el gobierno nacional", dicen que dijeron. O sea, desde ahí en adelante todos los formularios que pidieran "Provincia" eran (y son) incompatibles con la situación, sembrando el caos en los escritorios.
Como siempre, se pudo empeorar aún más la cosa. Dado que "Ciudad de Buenos Aires" era muy largo (además de cursi), y como la gente todavía seguía confundida con la provincia de Buenos Aires: se maquinó la idea de poner "Capital Federal" en los formularios. Un éxito rotundo.
Era lo mismo, pero "Provincia" seguía siendo un problema, ¿qué poníamos? Hete aquí el truco ideado por los fieles al formulario, poner "Buenos Aires" en "Provincia", teniendo en cuenta que se refería a la Ciudad y para que quedara diferente al campo anterior (poner "Capital Federal" en los dos no sería una opción). En este momento se llega al abismo.
Obviamente con el objetivo de volver a completar formularios de manera elegante, se intentó mudar la Capital Federal (parecía más facil): ya sea a Rosario (pcia. Santa Fé) en 1868, o a Villa María (pcia. Córdoba) en 1870. Siguieron jugando a los dardos / ruleta de las ciudades por más de cien años.
"Mudemos la Capital a cualquier lado que no sea la Ciudad" decretaron en 1972 con tal de terminar el asunto.
En 1987 se creó el Distrito Federal Viedma - Carmen de Patagones, según esa ley la Capital de la República no está en la Ciudad de Buenos Aires, está ahí y además, cuando se terminen de mudar (nunca), la Ciudad de Buenos Aires volvería a su status previo a 1853. Lean la ley 23512 si no me creen. Nadie le dió bola y era de imaginarse, ¿quién va a poner en un formulario "Distrito Federal Viedma - Carmen de Patagones"?, no entra de ninguna manera. Sin contar que Viedma ya estaba tomada como Capital de Río Negro.
El formulario con "Ciudad", "Provincia" seguía cambiando la historia, entre 1994 y 1996 se decide ponerle "Ciudad Autónoma de Buenos Aires". Y la jugada de algunos sobrevivientes del formulario es poner "CABA" en "Provincia".
En 2009 pidieron que se hagan cargo y decidan donde está la Capital, sigue todo igual...
Bienvenido.
En en ese momento clave, se le plantea la cuestión de "Ciudad" y "Provincia". En algunos casos, sería tan simple como poner "La Plata" en "Ciudad", y "Buenos Aires" en "Provincia". Clarísimo. Para un lugar en la Ciudad de Buenos Aires no es tan alegre.
Hasta 1853, dicen que tampoco había drama, porque no estaba separada de la provincia (de Buenos Aires). Felizmente pondríamos "Ciudad de Buenos Aires", "Buenos Aires".
Después de 1853, la Ciudad quedó bajo administración federal. Por suerte en 1888 recién se hizo efectiva, 30 años de changüí para llenar formularios perfectamente. "Federalizar el entorno donde se asentaba el gobierno nacional", dicen que dijeron. O sea, desde ahí en adelante todos los formularios que pidieran "Provincia" eran (y son) incompatibles con la situación, sembrando el caos en los escritorios.
Como siempre, se pudo empeorar aún más la cosa. Dado que "Ciudad de Buenos Aires" era muy largo (además de cursi), y como la gente todavía seguía confundida con la provincia de Buenos Aires: se maquinó la idea de poner "Capital Federal" en los formularios. Un éxito rotundo.
Era lo mismo, pero "Provincia" seguía siendo un problema, ¿qué poníamos? Hete aquí el truco ideado por los fieles al formulario, poner "Buenos Aires" en "Provincia", teniendo en cuenta que se refería a la Ciudad y para que quedara diferente al campo anterior (poner "Capital Federal" en los dos no sería una opción). En este momento se llega al abismo.
Obviamente con el objetivo de volver a completar formularios de manera elegante, se intentó mudar la Capital Federal (parecía más facil): ya sea a Rosario (pcia. Santa Fé) en 1868, o a Villa María (pcia. Córdoba) en 1870. Siguieron jugando a los dardos / ruleta de las ciudades por más de cien años.
"Mudemos la Capital a cualquier lado que no sea la Ciudad" decretaron en 1972 con tal de terminar el asunto.
En 1987 se creó el Distrito Federal Viedma - Carmen de Patagones, según esa ley la Capital de la República no está en la Ciudad de Buenos Aires, está ahí y además, cuando se terminen de mudar (nunca), la Ciudad de Buenos Aires volvería a su status previo a 1853. Lean la ley 23512 si no me creen. Nadie le dió bola y era de imaginarse, ¿quién va a poner en un formulario "Distrito Federal Viedma - Carmen de Patagones"?, no entra de ninguna manera. Sin contar que Viedma ya estaba tomada como Capital de Río Negro.
El formulario con "Ciudad", "Provincia" seguía cambiando la historia, entre 1994 y 1996 se decide ponerle "Ciudad Autónoma de Buenos Aires". Y la jugada de algunos sobrevivientes del formulario es poner "CABA" en "Provincia".
En 2009 pidieron que se hagan cargo y decidan donde está la Capital, sigue todo igual...
Ondina del Plata, el último vuelo
Pensar que una vez viajé desde Buenos Aires hasta la Costa Oeste para estar tres días allá solamente, hoy no sé si volvería a hacerlo. La distancia me asombra cada vez más.
En casi todos los viajes trato de estar arruinado. Si, al menos, lo suficiente como para "hibernar" (luego del despegue es ideal) y así soportar menos viaje consciente. No fue el caso esta vez, el horario de salida era demasiado tarde para lograr el estado deplorable que me permite anular el sistema auditivo, olfativo y todo el que tenga que ver con sentir la presión y el balance.
En el aeropuerto: parecía que hasta el Hombre de las Nieves quería escaparse de EEUU por el frío (en verdad, si ví al Sasquatch en la cola). Vuelos retrasados, caos, gente, lágrimas, sudor y gloria. Gloria porque tuve tiempo para un último burrito y quesadilla. Como pocas veces, terminé viajando en un avión probablemente más viejo que yo. Entre todo el barullo repetían que estaba lleno y que no había lugar (no es obvio), bla bla, terminé encontrando mi asiento por suerte.
Pude charlar un buen rato y el viaje se hizo muchísimo más ameno. Entre las conversaciones del viaje rescato:
- Hablar del Kindle, al final pude terminar de leer libro de Blade Runner (Philip K. Dick), no debería haberlo hecho, el final es flojo. Aunque recordar los códigos del generador Penfield fue genial.
- El descubrimiento de las comidas locales estadounidenses, esencialmente identificamos: el apple pie, el jarabe de maple y los pancakes; el café americano, no estoy bien seguro. En algún momento, acepté que -en general- inventaron el desayuno americano (el "kick ass breakfast") ese mismo que para mí es brutal e inspirador.
- Por primera vez, noté que si un estadounidense tiene que poner la ciudadanía debe escribir -formalmente, por así decirlo- "United States American". Y es lógico, de ahí que deciden poner sólo "American"; y es también desde ahí que el resto de América explota en protesta. Recuerdo que de chico les decían "americanos" acá también, la paranoia anti-imperialista no existía parece.
- Enterarme de como puede llegar a ser interesante conocer Buenos Aires para un extranjero. A veces imagino lo irresistible que sería si se pudiera lograr el deseo de mejoramiento de una ciudad europea y no la inversa.
Un interrogante eterno, y viene dado a partir de que nunca hice una entrada sobre Buenos Aires de turista o algo así: descartando todo aquello genérico como "Tango", "La Boca", y "San Telmo", ¿cuáles son los mejores lugares y cosas para conocer acá?, o ¿cuáles son sus lugares secretos para visitar? Uno de los míos es el Parque de la Ciudad.
En casi todos los viajes trato de estar arruinado. Si, al menos, lo suficiente como para "hibernar" (luego del despegue es ideal) y así soportar menos viaje consciente. No fue el caso esta vez, el horario de salida era demasiado tarde para lograr el estado deplorable que me permite anular el sistema auditivo, olfativo y todo el que tenga que ver con sentir la presión y el balance.
En el aeropuerto: parecía que hasta el Hombre de las Nieves quería escaparse de EEUU por el frío (en verdad, si ví al Sasquatch en la cola). Vuelos retrasados, caos, gente, lágrimas, sudor y gloria. Gloria porque tuve tiempo para un último burrito y quesadilla. Como pocas veces, terminé viajando en un avión probablemente más viejo que yo. Entre todo el barullo repetían que estaba lleno y que no había lugar (no es obvio), bla bla, terminé encontrando mi asiento por suerte.
Pude charlar un buen rato y el viaje se hizo muchísimo más ameno. Entre las conversaciones del viaje rescato:
- Hablar del Kindle, al final pude terminar de leer libro de Blade Runner (Philip K. Dick), no debería haberlo hecho, el final es flojo. Aunque recordar los códigos del generador Penfield fue genial.
- El descubrimiento de las comidas locales estadounidenses, esencialmente identificamos: el apple pie, el jarabe de maple y los pancakes; el café americano, no estoy bien seguro. En algún momento, acepté que -en general- inventaron el desayuno americano (el "kick ass breakfast") ese mismo que para mí es brutal e inspirador.
- Por primera vez, noté que si un estadounidense tiene que poner la ciudadanía debe escribir -formalmente, por así decirlo- "United States American". Y es lógico, de ahí que deciden poner sólo "American"; y es también desde ahí que el resto de América explota en protesta. Recuerdo que de chico les decían "americanos" acá también, la paranoia anti-imperialista no existía parece.
- Enterarme de como puede llegar a ser interesante conocer Buenos Aires para un extranjero. A veces imagino lo irresistible que sería si se pudiera lograr el deseo de mejoramiento de una ciudad europea y no la inversa.
Un interrogante eterno, y viene dado a partir de que nunca hice una entrada sobre Buenos Aires de turista o algo así: descartando todo aquello genérico como "Tango", "La Boca", y "San Telmo", ¿cuáles son los mejores lugares y cosas para conocer acá?, o ¿cuáles son sus lugares secretos para visitar? Uno de los míos es el Parque de la Ciudad.
Todo sucede en Elizabethtown
Nada que ver. Esto, en realidad, tiene que ver con una frase que escuché hoy: "all happens here", y probablemente lo haya dicho yo mismo, si la esquizofrenia no me falla.
Era un comentario sobre como la gente del mundillo se encuentra en el epicentro del desarrollo de la tecnología, acá. La cuestión es esa y está comprobado, uno sale a la calle para volver al depto. y se encuentra con los tipos armaron el sitio que visitó ayer... Muy loco.
Hablando de ayer, estuve en South Park, hay leyendas sobre el lugar, describiéndolo como el núcleo del boom de las dot-com de 1990 e inclusive de la web 2.0, muy lindo para pasar. Justo a la vuelta están las oficinas de la famosa Wired Magazine.
Además, se organizan reuniones alrededor con la gente de la escena (al menos una vez por semana hay algo) y dan posibilidad de conocer nuevos emprendimientos, etc. Son una fuente interminable de remeras también.
Es increíblemente cautivante la sensación, aunque sea de pasada.
Era un comentario sobre como la gente del mundillo se encuentra en el epicentro del desarrollo de la tecnología, acá. La cuestión es esa y está comprobado, uno sale a la calle para volver al depto. y se encuentra con los tipos armaron el sitio que visitó ayer... Muy loco.
Hablando de ayer, estuve en South Park, hay leyendas sobre el lugar, describiéndolo como el núcleo del boom de las dot-com de 1990 e inclusive de la web 2.0, muy lindo para pasar. Justo a la vuelta están las oficinas de la famosa Wired Magazine.
Además, se organizan reuniones alrededor con la gente de la escena (al menos una vez por semana hay algo) y dan posibilidad de conocer nuevos emprendimientos, etc. Son una fuente interminable de remeras también.
Es increíblemente cautivante la sensación, aunque sea de pasada.
El frutero americano
Para seguir con la costumbre, así como en el frutero de Madrid, España y el frutero tropical de San José, Costa Rica, les presento el frutero americano de San Francisco, Estados Unidos.
En esta oportunidad consiste en una naranja sanguinello (blood orange), una manzana red delicious, un pomelo gigante y una sandía miniatura.
Viva la bioingeniería!
En esta oportunidad consiste en una naranja sanguinello (blood orange), una manzana red delicious, un pomelo gigante y una sandía miniatura.
Viva la bioingeniería!
El gourmet americano*
La adicción de los sanfranciscans a las especialidades, el detallismo gourmet y la búsqueda interminable de los mejores lugares para comer es sorprendente. Llegando al punto en el cual comer en un lugar como macdonalds, starbucks, o algo por el estilo es un insulto, culturalmente hablando (si es que existe otra manera de hablarlo).
Obviamente esto no se ve a la ligera, no lo había percibido antes. Tampoco me imagino donde termina: habrá una especie de restaurant secreto que solo un puñado de personas conoce?, y que abre unas horas en un día determinado? Probablemente.
Volviendo a la realidad, estuve comiendo por ahí. Uno los primeros a los que fuí una especie de panchos95 de acá, pero la cocina es india/pakistaní y resultó ser muy rica; pero terminó eclipsado ayer cuando entré en otro a un par de cuadras, convenciéndome de que este tipo de cocina me encanta.
Hasta ahora la cocina asiática domina. En medio de la semana fui por sushi a un restaurant que no podía tener mejor ambiente: pantallas proyectando escenas de anime, dj, cuadros parecían celuloides. Hasta el menú estaba lleno de capturas de anime. Muy buen sushi.
Sin que nadie me viera entrar, fui a Mels, el típico "american dinner", con los carteles de neón y la rocola. Pedí la hamburguesa completa con fritas, bueno pero nada fuera de lo común: faltó el milkshake. Otro día si no me da mucha vergüenza pido alguna porción de pizza de tres dólares por ahí.
* Porque la palabra "estadounidense" quedaba horrible.
Obviamente esto no se ve a la ligera, no lo había percibido antes. Tampoco me imagino donde termina: habrá una especie de restaurant secreto que solo un puñado de personas conoce?, y que abre unas horas en un día determinado? Probablemente.
Volviendo a la realidad, estuve comiendo por ahí. Uno los primeros a los que fuí una especie de panchos95 de acá, pero la cocina es india/pakistaní y resultó ser muy rica; pero terminó eclipsado ayer cuando entré en otro a un par de cuadras, convenciéndome de que este tipo de cocina me encanta.
Hasta ahora la cocina asiática domina. En medio de la semana fui por sushi a un restaurant que no podía tener mejor ambiente: pantallas proyectando escenas de anime, dj, cuadros parecían celuloides. Hasta el menú estaba lleno de capturas de anime. Muy buen sushi.
Sin que nadie me viera entrar, fui a Mels, el típico "american dinner", con los carteles de neón y la rocola. Pedí la hamburguesa completa con fritas, bueno pero nada fuera de lo común: faltó el milkshake. Otro día si no me da mucha vergüenza pido alguna porción de pizza de tres dólares por ahí.
* Porque la palabra "estadounidense" quedaba horrible.
Cable car
Viajar en el cable car -colgado de la baranda- es una de esas cosas que la gente pregunta si hiciste en San Francisco (*). Para mí, verlo desde la calle alcanzaba, inclusive la parte al final del recorrido en la que giran el tranvía. Pero bueno, justo estaba el "tranvía" ahí y decidí subirme...
El primer extra es que al viajar unas cuadras aparece de la nada un tipo alteradísimo, violentamente desesperado por cobrarte el ticket, el ticket de ida vale cinco dólares. El segundo extra es escuchar los alaridos histéricos de algunas turistas tratando de justificar esos cinco dólares de recién.
Otros extras posibles pueden ser el ligero viento en la cara y ver el vagón gambetear el tránsito. O escuchar la campana de cerca, o sentir que los asientos son los mismos que en los vagones viejos del Subte A.
Se apagan las luces y terminás en un lugar bastante lejos, al cual caminando hubiera costado llegar, dándole sentido práctico al viaje. El taxi de vuelta salió diez dólares.
Si usted es un ignorante como yo: le explico que la gracia del cable car es que no tiene motor, se mueve y frena a partir de agarrarse y soltarse del cable que está en la calle, igualmente, yo no presté atención al mecanismo (ver para creer). Al principio pensé que eran simples tranvías, y como hay tranvías en San Francisco uno puede llegar a confundirse, pensando que son una versión más vieja.
(*) junto con: comiste pizza en New York?, fuiste a un coffe shop en Amsterdam?, pediste un milkshake en Mels? y toda esa clase de preguntas.
El primer extra es que al viajar unas cuadras aparece de la nada un tipo alteradísimo, violentamente desesperado por cobrarte el ticket, el ticket de ida vale cinco dólares. El segundo extra es escuchar los alaridos histéricos de algunas turistas tratando de justificar esos cinco dólares de recién.
Otros extras posibles pueden ser el ligero viento en la cara y ver el vagón gambetear el tránsito. O escuchar la campana de cerca, o sentir que los asientos son los mismos que en los vagones viejos del Subte A.
Se apagan las luces y terminás en un lugar bastante lejos, al cual caminando hubiera costado llegar, dándole sentido práctico al viaje. El taxi de vuelta salió diez dólares.
Si usted es un ignorante como yo: le explico que la gracia del cable car es que no tiene motor, se mueve y frena a partir de agarrarse y soltarse del cable que está en la calle, igualmente, yo no presté atención al mecanismo (ver para creer). Al principio pensé que eran simples tranvías, y como hay tranvías en San Francisco uno puede llegar a confundirse, pensando que son una versión más vieja.
(*) junto con: comiste pizza en New York?, fuiste a un coffe shop en Amsterdam?, pediste un milkshake en Mels? y toda esa clase de preguntas.
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