Guggenheim

Demasiadas lucesCrucé el río Ebro en algún momento. Me alejé más de Madrid y entré a Viscaya en el País Vasco. Para los madrileños y andaluces que escuché, este es un destino controvertido, por el tema del terror, no van, no los convence ir y dicen que serán discriminados.

En el camino a Bilbao empezó a nevar, primero con aguanieve y luego con copos. La visibilidad era de menos de 100 metros, de golpe aparecían los autos en sentido contrario y también la barredora (Mr. Plow).
Seguía nevando sobre la montaña y yo no podía creer que estuviese yendo por el camino correcto. En algún momento hubo un cartel que confirmó la ruta, la bruma se despejaba y mostraba el paisaje blanco. Impresionante, nunca había visto nevar así. Grabé un video con la cámara, luego lo subo.

Cachorro giganteLa señalización se hizo bilingüe o euskara solamente, palabra más común: Kontuz.

La entrada a la ciudad fué desde la montaña, pasando por una zona industrial enredada entre autopistas. Muchas grúas rehacen sectores de la ciudad.
Mi objetivo era el Museo Guggenheim Bilbao y el casco histórico, en caso de haberlo. Entre parques y museos de arte se encontraba el que yo buscaba.

Titanio GuggenheimCreo que el museo en sí es una obra de arte inmensa. Famoso por su arquitectura, ese ecubrimiento de titanio y una araña gigantesca que "camina" al borde del río.
Lo que más me sorprendió fué encontrar el estoque de Carlos V, maravilloso, decorado en oro con el escudo de los austrias y los pilares de 'PLVS VLTRA' cerca del pomo. La espada de Hernán Cortés era la siguiende.

La mayoría de los visitantes del museo eran de Francia.