Bohemia

Sol en PragaFuí hasta Praga (Praha) en la República Checa. Sol, mucho sol, se podía estar hasta en remera, la temperatura bajaba con el atardecer.

Hablan checo (CZ) o eslovaco (SK), pero escuché alemán en los negocios también.

No tienen problemas, en inmigración ni me preguntaron a que dirección iba a parar.

El transporte es público, y está perfectamente sincronizado, lo novedoso, no cobran por distancia, sino por tiempo de viaje. Compré tres días de viaje, después del primer viaje perdí el boleto, pero nunca me lo pidieron.

El tranvíaComo las últimas ciudades tiene tranvía (Tramvaj). Hacen extrañar el tranvía en Buenos Aires, pensar que hasta Quilmes tenía su tranvía. No lo puedo ni siquiera extrañar porque nunca lo ví.

Praga es terriblemente clásica, tanto que en el centro cada diez metros alguien te ofrece entrar a algún teatro, galería de arte o concierto.

No tiene zonas rojas tan expuestas pero si tiene su equivalente, con casinos y locales de vitrinas opacas.

Castillo de PragaSi en alguna ciudad se basó la idea del Castillo de Drácula, fue Praga. Las iglesias son las más impresionantes que ví. Los días que estuve fueron de luna llena y realmente la atmósfera es vampiresca. La más notable es el Templo de Tyn (Týnský Chrám), donde está la tumba de Tycho Brahe.

El área está coronada por el Castillo de Praga, un complejo inmenso que encierra otra iglesia muy interesante, la Catedral de San Vito, Venceslao y Adalberto (Katedrála sv. Víta, Václava a Vojtecha).

La ciudad es para visitar por completo de día y de noche. De día esta infestada de turistas, mayormente europeos.

Tiene su propia torre a las veces de Torre Eiffel.

TorreEl Mirador de Petrín (Pet?ínská rozhledna), se sube a pié, -como algunos sabrán, soy una vícitma del miedo a las alturas- invadido por el vértigo, estaba tan pendiente en la subida y en la cima que notaba la vibración de la torre con el viento. La vista desde arriba es asombrosa: toda la ciudad, con el río y el puente famoso. Praga suma un nuevo medio de transporte a la collección, el funicular, según leí originalmente funcionaba con agua. Inclusive hay un barco a vapor (Parník Sumava) que recorre el río Moldova (Vltave).

La comida, la cerveza, el strudel, todo buenísimo. El precio de las cosas es increíble para Europa, por ejemplo, el hostel costó diez euros la noche. Un almuerzo rondaba los cuatro euros. Se paga en coronas checas, la moneda oficial.

Entré en un cybercafé, los teclados tienen la disposición checa, los números se reemplazan con los caracteres extra que tiene el lenguaje, donde está la 'y griega', aparece la 'zeta' y viceversa. El juego de caracteres que debería utilizar para escribir los nombres es el ISO 8859-2 (Latin 2), o usar Unicode, o quizá encontrar las entidades que representan los caracteres especiales de la escritura checa.

Es una ciudad imperdible.