Sevilla Tour

Emepecé el recorrido buscando un mapa, cuando lo tuve busqué los lugares turísticos más importantes y arranqué. Lo primero fueron las ruinas de un acueducto en medio de la calle, después varias iglesias que había camino al río, el río Guadalquivir, los puentes que cruzan el río, la estación de autobuses, el Puente de Triana. La plaza de toros de Sevilla, la Torre del Oro.

Descansé un poco en una plaza y un sevillano me preguntó si estaba perdido, yo miraba mi mapa. Le dije que nó y me contó de algunos lugares para ver. Dijo algo curioso sobre Eva Perón, que le parecía muy linda pero no tanto como tal personaje de ahí, me olvidé el nombre. Me fuí para el centro.

El centro está lleno de naranjos y de naranjos con naranjas. Cada tanto cae una, los chicos y chicas juegan a la pelota. Se siente la naranja en el ambiente, el ambiente anaranjado; no deben tener problemas de deficiencias de vitamina C. Por lo que me han dicho -no lo comprobé- las naranjas esas son agrias.

Las calles se llenan de gente y en las veredas se instalan puestos que venden castañas asadas. Compré un conito de castañas asadas para acompañar el viaje, resultó que me gustan mucho. Llegué hasta la catedral y seguí hasta donde termina el centro. Cambié rumbo para la Plaza de España, pasé por algunas puertas y monumentos.

Ví el Palacio de San Telmo, después una esquina donde trataba de sacar una foto. Se acercaron dos chicos fumando marihuana y me preguntaron si filmaba la autopista (la 'carretera' dijeron), los miré, me reí y les señalé para donde sacaba la foto -el lado opuesto a la autopista- se rieron y saqué esa foto a poca luz. Llegué a la Plaza de España es una de las cosas más lindas para ver, pero esta vez estaba toda rota, el estanque seco y una torre en reparación. Di la vuelta para una plaza, un monumento con imágenes de Colón.

Volví al centro donde está la catedral, para darle una nueva mirada. Pasé por un cyber donde publiqué algo y baje fotos a un cd. Empecé a buscar hotel, recorrí mucha ciudad y no encontré nada. Copa Davis más semana con puentes, el lugar estaba más que lleno no podía encontrar nada. Decidí que pasaría la noche de bar en bar. Pasé por un cine y la que quería ver no la daban, pensé en ver cualquiera -o la peor- para dormir ahí, desistí, conociéndome me quedaría despierto viendo esa película. Volví al plan del bar.

A la noche veías al dealer en bici repartiendo las bolsitas.

Las sevillanas y los sevillanos siguen hasta muy muy tarde. Dormí muy poco.

El día después en Sevilla estuvo soleado, mucho sol y prácticamente conocía toda la ciudad, hasta los laberintos. Sin batería, sin fotos. Me quedé un rato sentado en el puente viendo el río, la ciudad estaba quieta en silencio, yo también.