Frutero

Fuí de compras al supermercado y decidí que quería ver como eran las frutas que venden acá, -como hubiera hecho Noé con su arca- compré dos frutas de cada tipo. Las pasé por la máquina, en la sección verdulería se confía en la buena fé del comprador, porque es uno mismo quien opera la balanza; elige el código de fruta, pesa, imprime y pega los tickets. Pagué y me las llevé.

De izquierda a derecha, kaki, chirimoya, membrillo y granada.En la cocina corté cada una, como lo creía correcto. La primera víctima fue la granada, por fuera parece un pomelo de piel muy fina y por dentro un pomelo rojo oscuro. La granada es una fruta muy jugosa, me llevó a recurrir a un plato, lo que trae adentro son semillas rodeadas de pulpa en pequeñas cápsulas, tipo lo que hay adentro de cada gajo de la mandarina. El sabor está muy bueno.

Siguiente, la chirimoya, una fruta verde y blanca por dentro, semillas negras brillosas y muy duras. Es muy cremosa y terminé usando una cuchara, el sabor se parecía al del pochoclo de cine.

De izquierda a derecha, kaki, chirimoya, membrillo y granada.Luego el kaki, por fuera es brillosa y anaranjada como algún tomate podría serlo, la forma es la de un tomate perita grande, adentro parece un durazno y tiene un sabor parecido a ese pero no tan dulce, la cáscara que parecía de tomate resultó ser como la piel más fina de una naranja.

Para el fin necesitaba un hacha, sólo a un demente se le ocurre comer un membrillo al natural y como tal, lo hice. Es una roca, como madera, una mezcla de una manzana, una pera y un coco. El perfume del membrillo me gustó, el sabor ya lo conocemos todos.