Jurassic Park

El viaje empieza yendo a la provincia de Alajuela. Una de las atracciones principales en Costa Rica son las plantaciones de café, el café históricamente fue el producto premium de exportación y permitió impulsar el desarrollo del país.

Las plantaciones de café tienen sectores turísticos donde explican como se siembra, cultiva, cosecha, separa, seca, tuesta, muele y distribuye el café, así como degustación de las distintas variantes de granos y de procesos de los estilos clásicos.

Café tan sabroso que pude llegar a entender porque se prefieren tomar sin azúcar. Otra cosa que noté, es que el café en general y aunque sea de tostado intenso, es suave.

Carro de Café

Cerca de las plantaciones y siguiendo el camino en las montañas, se puede llegar al Parque Nacional Volcán Poás, con uno de los cráter activos más grandes del mundo, en el mismo lugar hay otro cráter extinto con una laguna y bosque.

La caminata al volcán es breve y la vista es impresionante, es muy profundo y tiene un ojo verde/celeste claro de un líquido que mezcla las emanaciones con la lluvia y la humedad, una caldera de ácido.

Sombrilla de pobre

El olor que se siente es el mismo de algunos lugares alrededor de los géiser en el Parque Nacional Yellowstone. El paisaje impacta como lo hace el ver un cañón, de la nada aparece el panorama profundo e inmenso que a la vez es irreal.

Necesitaba un gran angular para tomarlo completo, termine haciendo un panorama de varias fotos. En los alrededores hay muchos helechos, "sombrillas de pobre" y también las plantas que le dan el nombre al volcán y a la zona, con flores amarillas y espinas largas.

Volcán Poás

Quetzales, colibríes y tucanes son los habitantes populares de los bosques, aunque me hubiese gustado haberlo encontrado no pude ver un quetzal, la única imagen sigue siendo un cuadro en la casa de mis abuelos.
Entre la densidad de los bosques hay saltos de agua, algunos de bastante altura y caudal, uno de los más famosos es el de San Fernando.

La espesura de las nubes separa en capas la imagen del paisaje haciendo un collage de árboles en degradé. Esto es el Parque Nacional Braulio Carrillo.

Me encontré con la ranita verde de ojos rojos, un clásico de cualquier galería de imágenes digitales del siglo pasado. Junto a esa estaban las ranas venenosas blue jeans -también suelta- y las de camuflaje negro y verde. El veneno de la piel puede afectar si entra entra en contacto con una herida abierta, por lo cual, se usaban para los dardos venenosos. En el serpentario tenían la coral y falsa coral, aparte de otras, mas o menos venenosas. Había muchas de las mariposas comunes y algunas mas exótica, escarabajos metálicos en dorado y plateado -nunca los había visto y si los vi, me olvide- luego mas colibries, monos en extinción y otras aves enjauladas.



En varias oportunidades se cruza la provincia de Heredia, esta vez con destino a un tramo navegable del río Sarapiquí, el lugar es muy parecido al Tigre: con lanchas grandes tipo colectivos pero despoblado. Al recorrer el rió, el silencio se rompe con el motor y a veces la lluvia o el grito de los monos aulladores; el tipo que manejaba alcanzo a ver un murciélago, un caimán, mas monos y por ultimo un cocodrilo; a ninguno lo pude ver directamente porque no lleve anteojos -los vi con la cámara- salvo el cocodrilo, lo creí un tronco hasta que se aburrió de las miradas.