Yosemite al amanecer

La idea era recorrer tres parques nacionales en un viaje. El primero era uno que ya visité: Yosemite National Park, majestuoso e inmenso. El amanecer le dió un encanto extra, la bruma matinal resaltaba la sensación de profundidad en el panorama y el sol realzaba los contrastes de lagos cristalinos y el brillo de los gigantes de granito que dominan el parque.



Lo apacible del lugar era algo que hace tiempo no veía. Ahora entiendo porque los campings están llenos toda la temporada. Es una experiencia que requiere vivirse en todas las fases del día.

Por cuestiones indeterminadas, decidimos visitar el Cathedral Lake, con solo una botellita de agua y sin haber desayunado, partimos en una caminata (suicida) de 10 km ida y vuelta en la montaña; fué una locura, muy agotador. El lago estaba montado sobre la roca, la playa de piedra maciza blanca escondida a varios kilometros de senderos rodeaba el volumen azul oscuro de agua. Algo que nunca había visto; la vista se coronaba con la arquitectura gótica del Cathedral Peak.