Santa Cruz

No parecía muy soleado pero quizá era por el horario, salimos a la mañana para aprovechar el día en la playa. Santa Cruz está relativamente cerca, el viaje practicamente se reduce a cruzar la montaña, el río San Lorenzo (San Lorenzo River sonaba a fútbol) y llegar a la costa del Pacífico.

Surfer

Es una ciudad de surfistas, más de lo que me imaginaba, cualquiera que fuese al agua llevaba su tabla y el traje de neoprene, inclusive viejetes. Los que no, filmaban a los surfistas o tiraban pelotitas de tenis al mar para que el perro las vaya a buscar.

Móvil de viento

Bordeando la playa hay una calle muy pegada a la costa, inclusive parece que una parte de la misma se derrumbó sobre la arena en algún momento. Los negocios se dedican a lo mismo, vender o alquilar tablas y para cuando se cansan del agua, skateboarding es la solución, también hay gente haciendo sandboard.

Aves en el muelle

Hay un muelle de pescadores, con restaurantes del rubro, algunos otros negocios y algo de gente pescando. Me llamaron la atención las focas y leones marinos nadando tan cerca de la gente, algunos tenían números marcados en el lomo -no encontré ninguno con el 10 para la foto- ahí mismo ofrecen tours con avistaje de ballenas. El guarda costa izaba las banderas del país y la de California Republic.

California Republic Bear Flag

La ciudad de Santa Cruz -en particular la Santa Cruz Beach Boardwalk- es sede de uno de los parques de diversiones con la montaña rusa más vieja, según ellos, la sexta. Por 6 tickets de 75 centavos probás la Giant Dipper, confiando en que la construcción haya aguantado bien desde 1924.

Santa Cruz Beach Boardwalk Giant Dipper

Pasando el museo del surf, hay una formación rocosa que llaman Natural Bridge, era como un puente romano, de 3 arcos, ví uno, el resto se debe haber caído hace unos años. Me faltó ver fue el Mystery Spot, descripto como un lugar que desafía las leyes de la física y la gravedad.

Natural Bridge