Welcome to Tijuana

Cuando cruzaba la frontera desde EEUU hacia Mexico, me sentía como imaginé al personaje de 1984 volviendo desde su trabajo a casa, por pasillos inertes y desteñidos, rodeado de rejas y molinetes; inclusive el molinete hacía un chirrido tétrico por cada uno que lo atravesaba.

La separación entre países es de varios metros, pero la diferencia es abismal; la sensación de inseguridad y la falta de cuidado, pero por otro lado, tranquilidad de poder hacer lo que quieras -en todo el sentido de la frase- y no estar pendiente de tener todos los papeles encima (pasaporte, visa, etc.)



Teníamos una guía que decia claramente: "no tome los taxis amarillos porque son más caros", por lo cual, en cuanto tuvimos oportunidad, tomamos un taxi de ese color (para verificar que era un buen consejo). El taxista no era bastante ducho timando pasajeros, así que la sacamos barata.
Mientras viajábamos comentó que al lado que ibamos a parar, se le conocía como "La parte oscura" y que el hostal era tan barato por lo peligroso de la zona -por la ventana veía una camioneta volcada en medio de la calle- Uno de nosotros sucumbió ante ese ambiente y decidió volver a la parte "segura". Habiendo estado en ambas partes, no le creería la próxima vez.

Las casas en Tijuana

En el hostal, el tipo que nos atendió parecía ebrio, había alquilado nuestros lugares (a alguien más) a pesar de que los habíamos reservado hace unos días y confirmado telefónicamente. Me quedé parado ahí hasta que cedío y nos permitió quedarnos en otra habitación que pareció haber olvidado al principio. Nos reímos muchísimo por el estado del lugar. Por suerte, todo esto llevaría a un descuento obviamente.

Salimos a cenar al centro, otra vez en taxi y esta vez los del color correcto, naranja y blanco. En la radio, mientras viajábamos, se escuchaba el reporte de que a uno de los conductores de la flota le habían robado el auto y la ropa. El descontrol se transladaba hasta la ciudad, que tranquilamente podría ser la verdadera Sin City. La noche en Tijuana es bastante larga.

El arco de Tijuana

Mis consejos para el viaje a Tijuana:
Un (1) usd vale casi 11 mxn (pesos mexicanos) aprovechar el cambio.
En lo posible, tomar colectivos (buses o autocares) en lugar de taxis.
No tomar taxis amarillos, buscar los naranja y blanco.
Verificar la reserva del hostal.
No dejar de probar los margaritas, no sabía que podían ser tan ricos hasta tomar los de ahí.

Adivinanza: ¿Para qué lado es EEUU?

Al día siguiente emprendimos la vuelta en colectivo por el centro, viendo detalles que habían permanecido ocultos en la noche, los barrios son bastante coloridos, la gente no tiene problema y en general es tranquilo hasta que se llega al borde con California, en ese lugar se arman grandes hileras de autos y personas tratando de ingresar (o volver), el control implica ver que se trae uno de Mexico (máximo 1 botella de alcohol). De vuelta en el lado estadounidense, da la impresión de que hay gente contratada específicamente para mantener limpieza extrema y aumentar el contraste.