Viñedos de Napa

Napa es un valle con un clima ideal para el vino y aunque no estuve en Mendoza (Argentina) ultimamente, supongo que deben ser similares. Sobre una ruta están varias ciudades cada una con sus bodegas características y distintas clases de mercado.



Salimos demasiado tarde para mi gusto, alrededor de las 11 de la mañana y dimos algunas vueltas extra para llegar -dos horas de viaje fueron- en medio de ese recorrido, pasamos por una refinería de Valero.



El camino es muy pintoresco y tiene un toque ligeramente europeo. El objetivo principal era visitar bodegas, pero no sabíamos bien como era la onda, así que pasamos por la oficina turística. Conseguimos un buen mapa con información de cosas que se podían hacer, no lo leí todo.

Empezamos por la bodega Domaine Chandon, muy cuidada en los detalles, lo más interesante era que en la entrada sugerían sintonizar una FM, la radio reproducía una especie de guía de la bodega. Tenía muchísimo espacio para descansar y disfrutar del campo tranquilo, pero la atracción principal estaba dentro del edificio: la cata de vino. Tenía precios bastante fuera de nuestro perfil, así que decidimos seguir con el tour.



Ya estaba bastante contento con la experiencia en Domaine Chandon, pero todavía no habíamos probado el vino. Buscamos una bodega con un buen precio y no tan sofisticada -aunque lo terminara siendo- el vino estaba muy bien, 5 usd por tres copas del que quisieras, en los viñedos Beringer.

Seguimos metiéndonos en bodegas y caminos, cada una con su toque de personalidad como el Castello di Amorosa, literalmente un castillo medieval con todo, fosa y puente colgante. Leí en este momento sobre el bosque petrificado y sobre un geiser que hacía erupción cada 40 minutos. Mientras tanto, en el medio del calle se había caído un árbol, una cuadrilla de bomberos y policía se encargaban del asunto.



Empezamos la persecución del geiser, era demasiado tarde pero no dejaríamos de intentarlo. Llegamos a la entrada y efectivamente ya estaba cerrado, lo mismo con el bosque petrificado. Mientras esperaba en una estación de servicio paró un auto muy antiguo, me llamó la atención y al verme curioseando la señora del conductor invitó a mirarlo de cerca; cuando dije "debe ser facil manejarlo" el tipo me explicó que aceleraba con una palanca en el volante y los cambios se hacían con los pedales... cambié de opinión. Me ofrecieron ir a ver más autos antiguos en una especie de convención, muy lindas máquinas. Les saqué fotos a los viejos manejando.



Bastante cerca de la zona del geiser estaba Calistoga, una embotelladora de agua bastante conocida por acá. La ciudad también se llama Calistoga, seguía viendo autos antiguos de colección. La vuelta por las montañas no dejó de entretenerme. Terminé comiendo mi primer hamburguesa en un McDonald's de acá, en la ciudad de la refinería de nombre Hercules.

El resto de las fotos están por acá.