324.482 km para llegar a la Luna

Egocéntricamente hablando, me resulta super interesante el Google Latitude. En base al análisis de los datos de posición (en los cuales accedí vía internet) realiza un informe completo de viajes, lugares más visitados y distancias que recorridas en general.

Hubiese sido increíblemente útil para responder las preguntas que a veces se necesitan para sacar visas o llenar formularios que piden listar los lugares a los cuales se viajó en los últimos años.

Entre las funciones que inducen mayor paranoia, está la que permite reproducir la historia, cada punto visitado, si está instalado en un teléfono con gps y acceso a internet.

Manejar al trabajo

Totalmente demencial, ineficiente, no económico y complicado. Cómo puede ser que este medio de transporte se transforme en el mejor? No puedo explicarlo.

Recién esta semana empecé a usar el auto todos los días y no sé como es que siento comfort parando en todos los semáforos verdes (generalmente se para en los rojos), dudando si lo dejo justo en "el borde del cordón pintado de amarillo", esperando que no caiga granizo o alguna otra desgracia. Puede ser paranoia también, no lo descarto.

Pero aunque tarde más, prefiero ir en auto.

Quizá el problema es que las alternativas son terribles: probablemente tarde menos caminando que en colectivo, en subte sólo se puede viajar muy por fuera de las horas pico (y justamente es cuando yo quiero viajar), en bicicleta lo veo peligroso y demasiado incómodo en el invierno; no sé andar en moto y no me da el perfil para andar en helicóptero.

En este caso, subirme al auto y manejar me resulta más cómodo que ir en taxi inclusive.

Me subo, me concentro en el volante y soy parte del montón que va y viene; pertenezco. Hay una parte cultural que pareciera hacerme sentir bien (hay que ver cuanto dura).

Las otras veces en las que se daba algo similar, el auto era alquilado, nunca había tránsito y en todos lados tenía estacionamiento dedicado, no era lo mismo. Ahí si prefería la bicicleta.

En fin, veremos que pasa. Y ya que estamos: qué haría usted si al llegar a casa descubre in fraganti que su cochera lo traiciona con otro auto, o mejor dicho, que alguien le ocupó su lugar en ese estacionamiento subterráneo abarrotado?

La Capital versus La Capital

Supongamos que uno está (o estuvo) en Argentina, particularmente en algún lugar la llamada Ciudad de Buenos Aires y se le dá por (o quiso) llenar un formulario con la dirección, por algún capricho no específico.

Bienvenido.

En en ese momento clave, se le plantea la cuestión de "Ciudad" y "Provincia". En algunos casos, sería tan simple como poner "La Plata" en "Ciudad", y "Buenos Aires" en "Provincia". Clarísimo. Para un lugar en la Ciudad de Buenos Aires no es tan alegre.

Hasta 1853, dicen que tampoco había drama, porque no estaba separada de la provincia (de Buenos Aires). Felizmente pondríamos "Ciudad de Buenos Aires", "Buenos Aires".

Después de 1853, la Ciudad quedó bajo administración federal. Por suerte en 1888 recién se hizo efectiva, 30 años de changüí para llenar formularios perfectamente. "Federalizar el entorno donde se asentaba el gobierno nacional", dicen que dijeron. O sea, desde ahí en adelante todos los formularios que pidieran "Provincia" eran (y son) incompatibles con la situación, sembrando el caos en los escritorios.

Como siempre, se pudo empeorar aún más la cosa. Dado que "Ciudad de Buenos Aires" era muy largo (además de cursi), y como la gente todavía seguía confundida con la provincia de Buenos Aires: se maquinó la idea de poner "Capital Federal" en los formularios. Un éxito rotundo.

Era lo mismo, pero "Provincia" seguía siendo un problema, ¿qué poníamos? Hete aquí el truco ideado por los fieles al formulario, poner "Buenos Aires" en "Provincia", teniendo en cuenta que se refería a la Ciudad y para que quedara diferente al campo anterior (poner "Capital Federal" en los dos no sería una opción). En este momento se llega al abismo.

Obviamente con el objetivo de volver a completar formularios de manera elegante, se intentó mudar la Capital Federal (parecía más facil): ya sea a Rosario (pcia. Santa Fé) en 1868, o a Villa María (pcia. Córdoba) en 1870. Siguieron jugando a los dardos / ruleta de las ciudades por más de cien años.

"Mudemos la Capital a cualquier lado que no sea la Ciudad" decretaron en 1972 con tal de terminar el asunto.

En 1987 se creó el Distrito Federal Viedma - Carmen de Patagones, según esa ley la Capital de la República no está en la Ciudad de Buenos Aires, está ahí y además, cuando se terminen de mudar (nunca), la Ciudad de Buenos Aires volvería a su status previo a 1853. Lean la ley 23512 si no me creen. Nadie le dió bola y era de imaginarse, ¿quién va a poner en un formulario "Distrito Federal Viedma - Carmen de Patagones"?, no entra de ninguna manera. Sin contar que Viedma ya estaba tomada como Capital de Río Negro.

El formulario con "Ciudad", "Provincia" seguía cambiando la historia, entre 1994 y 1996 se decide ponerle "Ciudad Autónoma de Buenos Aires". Y la jugada de algunos sobrevivientes del formulario es poner "CABA" en "Provincia".

En 2009 pidieron que se hagan cargo y decidan donde está la Capital, sigue todo igual...

Ondina del Plata, el último vuelo

Pensar que una vez viajé desde Buenos Aires hasta la Costa Oeste para estar tres días allá solamente, hoy no sé si volvería a hacerlo. La distancia me asombra cada vez más.

En casi todos los viajes trato de estar arruinado. Si, al menos, lo suficiente como para "hibernar" (luego del despegue es ideal) y así soportar menos viaje consciente. No fue el caso esta vez, el horario de salida era demasiado tarde para lograr el estado deplorable que me permite anular el sistema auditivo, olfativo y todo el que tenga que ver con sentir la presión y el balance.

En el aeropuerto: parecía que hasta el Hombre de las Nieves quería escaparse de EEUU por el frío (en verdad, si ví al Sasquatch en la cola). Vuelos retrasados, caos, gente, lágrimas, sudor y gloria. Gloria porque tuve tiempo para un último burrito y quesadilla. Como pocas veces, terminé viajando en un avión probablemente más viejo que yo. Entre todo el barullo repetían que estaba lleno y que no había lugar (no es obvio), bla bla, terminé encontrando mi asiento por suerte.

Pude charlar un buen rato y el viaje se hizo muchísimo más ameno. Entre las conversaciones del viaje rescato:
- Hablar del Kindle, al final pude terminar de leer libro de Blade Runner (Philip K. Dick), no debería haberlo hecho, el final es flojo. Aunque recordar los códigos del generador Penfield fue genial.
- El descubrimiento de las comidas locales estadounidenses, esencialmente identificamos: el apple pie, el jarabe de maple y los pancakes; el café americano, no estoy bien seguro. En algún momento, acepté que -en general- inventaron el desayuno americano (el "kick ass breakfast") ese mismo que para mí es brutal e inspirador.
- Por primera vez, noté que si un estadounidense tiene que poner la ciudadanía debe escribir -formalmente, por así decirlo- "United States American". Y es lógico, de ahí que deciden poner sólo "American"; y es también desde ahí que el resto de América explota en protesta. Recuerdo que de chico les decían "americanos" acá también, la paranoia anti-imperialista no existía parece.
- Enterarme de como puede llegar a ser interesante conocer Buenos Aires para un extranjero. A veces imagino lo irresistible que sería si se pudiera lograr el deseo de mejoramiento de una ciudad europea y no la inversa.

Un interrogante eterno, y viene dado a partir de que nunca hice una entrada sobre Buenos Aires de turista o algo así: descartando todo aquello genérico como "Tango", "La Boca", y "San Telmo", ¿cuáles son los mejores lugares y cosas para conocer acá?, o ¿cuáles son sus lugares secretos para visitar? Uno de los míos es el Parque de la Ciudad.

Todo sucede en Elizabethtown

Nada que ver. Esto, en realidad, tiene que ver con una frase que escuché hoy: "all happens here", y probablemente lo haya dicho yo mismo, si la esquizofrenia no me falla.

Era un comentario sobre como la gente del mundillo se encuentra en el epicentro del desarrollo de la tecnología, acá. La cuestión es esa y está comprobado, uno sale a la calle para volver al depto. y se encuentra con los tipos armaron el sitio que visitó ayer... Muy loco.

Hablando de ayer, estuve en South Park, hay leyendas sobre el lugar, describiéndolo como el núcleo del boom de las dot-com de 1990 e inclusive de la web 2.0, muy lindo para pasar. Justo a la vuelta están las oficinas de la famosa Wired Magazine.

Además, se organizan reuniones alrededor con la gente de la escena (al menos una vez por semana hay algo) y dan posibilidad de conocer nuevos emprendimientos, etc. Son una fuente interminable de remeras también.

Es increíblemente cautivante la sensación, aunque sea de pasada.