Nike 10K

Otro año más que se repite esta carrera. Por alguna razón -como el año anterior- el clima era perfecto para correr, brisa y sol. La vez pasada me sirvió para entender el significado de correr, así que no pude faltar.

La primer diferencia con la Nike 10K 2006 fue que la Creamfields no quedaba en el mismo lugar, con lo cual, no había buena música. La segunda era que había muchos más participantes.

Medalla Nike 10K

Tambien a diferencia del año pasado, esta vez las calles se camuflaban de celeste, comparadas con el amarillo de la carrera pasada. Por suerte, llegué tarde y no tuve que bancarme tanto la espera de la largada que -como siempre- fue caminando. Tomé ritmo y seguí por un buen rato a una pareja, me servían de rompehielo para correr tranquilo. El túnel no me sorprendió y cuando vino la subida, simplemente aflojé el ritmo; sin problemas. El cuerpo prácticamente no se quejó, era en su totalidad una cuestión mental, de tranquilidad y de concentración.

Del "cartel endorfina" no ví a nadie, busqué banditas negras en las muñecas de los corredores pero no encontré ninguna, si encontré las rojas de las "águilas de fuego" y también las verdes, de los "no corredores que corren".

La hidratación estuvo bien, quizá por casualidad los puestos de Gatorade no estaban debajo de los sauces y se evitó aquel pantano de gelatina. La llegada tampoco pudo ser esa trampa mortal, sabía que por más que hubiese carteles y arcos no había llegado a ningún lado, así que corrí hasta encontrar la meta real.

Al final, chip por medalla, pasé a buscar una botella de agua; y otra de Gatorade edición limitada Nike 10K, de manzana: dulce pero bien. Ya quería escapar, pero se hizo inevitable la espera para el guardarropa, los organizadores cometieron el error de usar la misma carpa del año pasado y obviamente se saturó.

Casi me olvidaba, el grito de guerra de un tipo era:
"Vamos, vamos que ya están los ravioles"

La última cena

Es una fotografía del famosísimo mural de Leonardo da Vinci, una fotografía imposible de 16 gigapixel (o dieciséis millardos.)

Es muy interesante ver el detalle al máximo, como se quiebra con el tiempo y pierde el contraste. Cuando viajé a Italia no pude ir hasta Milán para verlo en vivo, será el próximo viaje.

Guias de Europa con mis fotos

Vuelvo a recibir un mensaje via flickr sobre mi escuálido, antiguo, olvidado y polvoriento álbum de fotos online (aunque sea el primero.)

La novedad es que algunas de mis fotos de viajes por Europa -creo que especialmente las de Londres y Bruselas- fueron seleccionadas para aparecer en las guías de viaje Schmap. Supuestamente, se pueden navegar online o comprar impresas y obviamente, los tipos no dan más que el crédito para aquel fotógrafo anfibio que era hace, uhm... tres años, eran húmedos y lluviosos algunos de esos días, aunque nunca tan grises como los de casa.

Volviendo. El asunto me hizo buscar fotos viejas que nunca las subí con calidad decente (civilizada) al álbum nuevo en Google. Cuando me ponga de humor lo hago.

Si no fuese por un pedido de fotografías impresas (gratis por supuesto) que hice hace poco, hubiesen sido esas las primeras incursiones en el mundo real de mis instantáneas digitales.

Licor de hierbas

Hoy me acordaba al mediodía de como los viernes en Madrid, se terminaba el almuerzo con un licor de hierbas u otra variedad, con hielo y ya satisfecho. Es uno de los lugares y momentos particulares que extraño más a menudo.

La noche de los museos

Anoche, aprovechando el evento, ví a través de un telescopio por primera vez; en el observatorio de la Asociación Argentina de Amigos de la Astronomía. En sí, la vista no era impresionante, pero el ambiente con el domo encima, las penumbras y el silencio hizo demostrar lo atractivo de mirar el cielo de esta manera.