Heliofobia en Ostende

Lástima que no tengo una planta de aloe vera a mano. Me quemé la piel mientras sobrevivía la maratón del desierto de Pinamar el fin de semana pasado.

Hamaca moderna. ¿El furor de verano?

Paramos en Ostende -que también es una ciudad en Bélgica y forma parte del Verkeersbordvrij- en un hostal a unos metros de la playa. El hostal era una casa antigua importante, adaptada para servir habitaciones compartidas bastante espartanas.

Biplano haciendo piruetas en PinamarLas playas estaban inundadas de campañas publicitarias, con anuncios colgados de avionetas, pintados en biplanos haciendo piruetas, gente disfrazada, muestras gratis, etc. El mar estaba mejor de lo que esperaba y la comida también.

La carrera era en las dunas, pasando el parador el más allá y partiendo del sport beach. El paisaje demostraba que el kitesurfing es el deporte dominante de la temporada.

Al principio, subir y bajar médanos era divertido, especialmente bajarlos con todo; pero después de repetir lo mismo por más de 30 minutos, se volvía cada vez más difícil. Hubo un médano con tanta pendiente que podía ascenderse usando las manos, imposible. Después de eso, el recorrido seguía por la parte más alta de las dunas, similar a una caravana en el Sahara; sin camellos. El sol del mediodía ya era deflagrante, el viento soplando arena borraba las huellas de los que pasaban y completaba la sensación de perdido en el desierto. En el último tramo, corrí para la foto y esencialmente por el ánimo de un tercero. En la meta escatimaban el gatorade.

Las cosas que siempre pasan: como me olvidé un buzo (o abrigo cualquiera), sentí el agradable fresco de la costa atlántica; a pesar de recomendar lo contrario, compré un pantalón blanco para correr; las zapatillas se llenaron de arena y un par quedó arruinado; como siempre me pasó todo el mundo, los chicos, la gente descalza, la gente disfrazada, etc.

Me llamaron la atención las vías y estaciones de tren (¿tristemente abandonadas?) que recorren a la par de la ruta, algunas están activas, como Ferrobaires, habrá que ver si existe mercado para esos pasajes. No sabía que existía una localidad llamada "El Peligro" en Buenos Aires.